Época de destapes. Secrecía y secreto

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La historia de los destapes, en muchos de sus capítulos, está cargada de cierta crueldad para los ilusos o participantes. Es necesario atender la poca o mucha historia que al respecto se tiene registrada para no irse de bruces y después andar lamentándose por desconocer las referencias al respecto.

Se dice que todo comenzó al final del sexenio de Miguel Alemán, quien fue sucedido por el taimado presidente Adolfo Ruiz Cortines (ARC), un hombre que le gustaba jugar al dominó y con la misma astucia con que jugaba dicho juego era como se desempeñaba en su vida política.

Aunque el uso común del término se dio cuando el veracruzano ARC eligió al mexiquense Adolfo López Mateos como su sucesor. La idea era hacer creer a las masas que el elegido era uno, cuando en realidad era otro.

La siguiente anécdota al respecto tiene algo de sevicia política; tú dirás sesudo lector. Se cuenta que en cierta ocasión ARC dijo que José López Lira, su secretario de Bienes Nacionales, era valiente como Juárez, brillante como Juárez y patriota como Juárez, que sería un gran presidente. Escuchar esto en plena época sucesoria es emoción pura.

Varios barberos, como siempre los hay, se engañaron y fueron a darle la primicia, sin calcular el daño psicológico que le producirían, porque el aludido se ensoñó. Dicen que mandó a hacer seis bandas presidenciales, una para cada año, y en las noches posaba con ellas frente al espejo mientras escuchaba, a todo volumen, un disco con la principal obra musical de Bocanegra y Nunó.

Con toda la pompa de las declaraciones a favor de este personaje, el elegido fue, como ya lo sabemos, Adolfo López Mateos. Meses más tarde, ya todo resuelto, algún ingenuo medio le reclamó a Ruiz Cortines el engaño y hasta el deschavetamiento del ministro aspirante. El presidente de México lo atajó con la autoridad que aún tenía. Aclaró que había hablado en pospretérito y no en futuro. Dije “sería un gran presidente”, no dije “será”. Y todavía remató con su singular humor negro: “¡Lástima que no lo fue!”.

Cuando escuche al gobernador Cabeza de Vaca (CV) deshaciéndose en cumplidos por quien funge como secretario general de Gobierno, Cesar Verástegui, no pude más que asumir que era un anticipado intento de destape, y que, toda proporción guardada con respecto al presidente ARC era algo parecido a los amagues de aquel ilustre personaje.

Y es que, ya viéndolo con lupa, don Adolfo gustaba de practicar el más cruel de todos los engaños, consistente en mentir con la verdad. Ser veraz apostando a que los receptores lo interpretarán como quieren o que dudarán de él y optarán por creer una mentira ideada por ellos pero no vertida por el dicente. Esto, además, lleva a la total impunidad frente al reproche. “Yo no te mentí. Fuiste tú quien se engañó solo”. Por eso decía que en la política no hay sorpresas sino, tan solo, sorprendidos.

La historia de los destapes es abundante, cautivadoramente morbosa y en cada etapa de la vida se enriquece más. Porque conozco la historia no acepto que el señor Verástegui sea el elegido. La mención que se hizo de él, tiene todo el sesgo para ser un garlito nominal, deduzco que el elegido va por otro lado.

La forma de comunicarse en estos casos de quienes tienen el poder no es clara. Muchos de sus silogismos son realmente inescrutables, con expresiones laberínticas llenas de recovecos. Sus palabras son traficantes de misterios en las que nosotros como audiencia escogemos la historia que más nos apetece pero que nada tienen que ver con las conveniencias del emisor y su realidad.

Fuese arte o casualidad, ocurre como cuando el prestidigitador, haciendo pasar ante nuestros ojos las cartas de una baraja, nos dice que pensemos en una, y que luego él la adivinará; pero las ha hecho pasar de manera que podamos ver sólo una para no pensar en otras.

Entendamos que muy raramente ocurre que las palabras afirmativas y seguras de una persona con poder, en cualquier materia, no tiñan con su color la mente de quien las escucha. Se llama inducir el pensamiento.

Y ya entrados en el juego sucesorio, otros se suben al tobogán. Jesús Nader en Tampico y Arturo Díaz Gutiérrez por MC.v Estaremos expectantes a ver el desempeño de los posibles candidatos de Morena.

El tiempo hablará.

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