Estamos jo… fregados

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El gobierno federal nada más no quiere a Nuevo Laredo, y un poco menos al resto de Tamaulipas, si a lo anterior le sumamos que el propio ejecutivo estatal tampoco comulga con aterrizar o procurar beneficios a esta ciudad, sino por el contrario, más bien a quitarnos lo poco que generamos, entonces sólo queda decir que: ¡Estamos bien amolados, estimados coterráneos!

El domingo pasado aquí hablamos de lo pillo que han resultado para con nuestra ciudad, invariablemente los tres últimos gobernadores tamaulipecos, por sus acciones negativas y por sus omisiones de dinero y de cuentas que nos corresponden, como generadores de las mismas, por nuestra calidad de puerto aduanero.

Dijimos que Tomás Yarrington, Eugenio Hernández y Egidio Torre, se han ensañado con el erario de la ciudad, sobre todo robándose o disponiendo a placer y cabalidad de todo lo generado por el Puente del Comercio Mundial.

(Amén de otros capitales municipales que sabemos -por lo bajito y fuera de libreta- cada uno de ellos ha exigido al alcalde en turno, so pena de meterles en honduras o más ben, hasta en la propia cárcel, asustándolos con el petate del muerto de ventilar lo que a cada munícipe, le conocían en su momento).

Pero hablamos sólo de ese, el paso internacional número tres, el cual se construyó con dinero de Nuevo Laredo, porque en su momento se dispuso del presupuesto anual, así como de capital futuro (se contrajo severa deuda con Banobras).

Ya hablamos de eso hace ocho días, donde el Puente III y sus estimadas pero no conocidas, multimillonarias ganancias, se supone que serían para disfrute, usufructo o enajenación de la ciudad, puerto concesionado por el gobierno federal sólo para 20 años y que ya van 15 y nada que vemos un céntimo, por los opacos manejos del gobierno del estado.

PEOR LA FEDERACIÓN
Tres “Trinches” Tigres Pillos, es lo que hemos tenido en Tamaulipas, pero sumado a lo que la Federación nos hace, de plano que ya los nuevolaredenses no sabemos cuál de las dos figuras públicas, está peor.

Por principios de cuenta, ni aeropuerto de carga, ni mejora de la Carretera Ribereña, en sus tramos Nueva Ciudad Guerrero-Nuevo Laredo, Nuevo Laredo-Ciudad Anáhuac y Nuevo Laredo-Piedras Negras, ni siquiera en la vía Nacional, entre el límite con Nuevo León y la mal llamada Entrada Digna.

Ni recintos fiscalizados estratégicos en el Puente III o en el Aeropuerto Internacional, ni ningún otro proyecto que aterrice la Federación para apuntalar a la trillada y trasojada frasecilla, cada día más sin peso y sin sentido de: “La más importante Aduana de Latinoamérica”.

Estamos fregados queridos coterráneos, desde que ni como precandidato, ni de aspirante oficial, ni de presidente electo, ni a lo largo en 26 meses como ejecutivo nacional (que hoy se cumplen), Enrique Peña Nieto se ha dignado a venir a Nuevo Laredo.
¿Así o más claro el desdén, el ninguneo y el desinterés?

Y no es que deseemos verle, ni escucharle, pues él bien sabe que aquí ni se le quiere, que ni votamos por él, que perdió en esta ciudad en el 2012 y en todo el estado.

Y sin duda ese es el motivo de su muina y tirria hacia nosotros.

Pero sí que nuestras fuerzas vivas -si es que las tenemos- le digan sus verdades que se merece el gobierno de la república, por el desentendimiento de la Federación hacia Nuevo Laredo, pese a tanto que aquí se genera y se le da al país.

Que le espetemos la realidad que vive la ciudad carente de la ayuda federal y estatal, que les enumeremos sus bajezas hacia nosotros (entiéndase Nuevo Laredo) tanto de la Federación como del estado.

Lo anterior, en el remoto caso de que él viniera y de que de algo pudiera servir de tal perorata, soliloquio o monólogo de algún nuevolaredense que tuviera la oportunidad de exponerle algo, tan siquiera poder durante unos segundos, dirigirse a la cara del presidente.

Estamos fregados estimados nuevolaredenses, con una Federación y un estado, cómplices en un criminal olvido-saqueo.
A ver cómo salimos de esto solos, ni modo que pedirle ayuda al vecino del norte ¿o sí se puede?

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