En el momento más elevado de su popularidad, el siempre magnético Mickey Rourke se involucró en un proyecto grande, europeo, pero de resultados irregulares.
La directora Liliana Cavani lo seleccionó bien para que interpretara a San Francisco de Asis, un libertino que dejó la vida acaudalada para seguir la causa de Cristo al lado de los pobres, enfermos y necesitados.
Aunque la cinta es de narrativa ingenua y predecible, vale por la interpretación comprometida de Rourke, que se mete en la piel del santo con gran humildad, convirtiéndolo en un gran humanista, que murió joven por seguir las causas más nobles.
Destaca también la presencia de la jovencita Helena Bonham-Carter, que sigue al religioso a donde va, contagiada de santidad.
(PG-13. Orientación de los padres a menores de 13 años)
@LucianoCamposG


