Golpe de realidad

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Desde hace tiempo se veía venir. Quizá no con la contundencia que ocurrió, pero si con el dominio que se desplegó en el campo. El equipo de Tigres femenil fue humillado por las campeonas Águilas del América con un marcador que no dejó duda de quien pinta para ganar la copa.

Perder con alguno de los cuatro protagonistas de la liga BBVA MX Femenil siempre está en el presupuesto. Caer por goleada 5-2, y con burla en el área incluida, no creo.

 Justificar la escandalosa derrota de las amazonas con la ausencia por lesión de Greta Espinoza y las jóvenes que se encuentran en la Sub20 es demasiado pobre. Entre el planteamiento de Pedro Martínez, los refuerzos que no refuerzan, los cambios que no cambian nada y los errores de concentración se juntaron para la tormenta perfecta.

Si antes de dependía de la “maga” Jacquie Ovalle, hoy parece que la referente en los contragolpes es Thembi, quien hasta donde pudo sacó la casta y metió dos goles en tres minutos, pero una golondrina no hace verano. Diana Ordoñez mete una y falla tres, Myra Delgadillo solo gravita, y Jimena López no tiene la velocidad para competirle a las velocistas de la liga.

En el resto del calendario a las amazonas le quedan Rayadas, Toluca y Pumas como rivales que pueden darle dolores de cabeza y complicar el lugar en la clasificación a liguilla. Ya recuperaron a Anika Rodríguez, un baluarte en la defensa, pero no la pieza que te gana partidos por si sola. 

La goleada, perdón, la humillada que América le dió a Tigres femenil exige respuesta, y en fase de liguilla para que en verdad valga. 

DE REBOTE

El clásico regio varonil fue lo que se esperaba: miedo a no ganar, y miedo a no perder. 

Mientras veía el partido me acordé de una frase ya célebre en el imaginario popular futbolero nacional dicha por Christian Martinoli en la eliminatoria mundialista de Brasil 2014, después de que Panamá anotó el gol del empate contra México en el entonces estadio Azteca: “¡Lo venimos anunciando doctor, este equipo se cae a pedazos, y Vucetich no hace nada, y el equipo no hace nada, y el francés no hace nada (hablando de Guillermo Ochoa, que jugaba en ese país)!” 

La única diferencia con ese entonces es que el francés de acá no hace nada porque ya se fue, y por la puerta de atrás.

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