Insensibilidad recurrente

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Los actos oficiales de cualquier presidente mexicano conllevan horas de espera, frustración y horribles sentimientos de que los asistentes son usados para mostrar una cara del país que no existe.

Recuerdo cuando Carlos Salinas de Gortari, recién nombrado presidente de México, fue a un acto a un municipio de Nuevo León.

Una de las crónicas detalla los asistentes privilegiados que estaban en primera fila, o en los mejores lugares cerca del presidium, artistas neoleoneses, políticos, muchos políticos.

Mientras que a la gente común, aquella que es llevada con la promesa, o la esperanza, de recibir algo a cambio la dejaron esperando horas interminables.

Comúnmente los organizadores ponen a cientos, muchas veces miles de personas en lugares incómodos, bajo condiciones meteorológicas que pueden ser de lluvia, frío o calor intenso.

Con el pretexto de la protección de la seguridad al presidente, esas personas esperan durante horas a un hombre, siempre a un hombre, que ni siquiera los ve, porque desde donde se sienta solo percibe rostros sin cara, una masa informe de gente que escucha como quien oye llover los aburridos y sobados discursos.

Volviendo al evento de Salinas de Gortari ocurrido durante su sexenio en Nuevo León, la nota al día siguiente no fueron las palabras del flamante presidente.

Fue una crónica de cómo los asistentes pobres sacaban de los botes de basura la comida que había sido repartida entre los preferidos. Las fotos de esas personas escogiendo qué comer entre los desperdicios ocupaban la primera plana del periódico El Norte.

Y se podría pensar que sólo el PRI es capaz de hacer algo así, no, también los panistas lo hacen. Recordemos el evento donde ungieron como candidata presidencial a Josefina Vázquez Mota: llevaron a miles de acarreados, quienes, cansados de las largas horas de espera y ante el riesgo de que los abandonara su transporte, se salieron del lugar dejando, literalmente, hablando sola a la ex aspirante.

En Tamaulipas pudimos observar durante un evento de Enrique Peña Nieto siendo candidato cómo la gente abandonó el Poliforum inmediatamente al término de su discurso, la mayor parte prefirió irse a sus lugares de origen antes que cayera la noche, por aquello de la inseguridad.

Y ayer se repitió la historia en Nuevo León, el periódico El Norte vuelve a mostrar la insensibilidad de los políticos que llevaron a personas de la tercera edad a un evento realizado en Apodaca al que asistió Peña Nieto.

La celebración del día del Adulto Mayor, sólo representó para cientos de asistentes al evento 65 y más, la muestra de que en México esa clase de actos ya deberían haberse superado.

Los abuelos que citaron se encontraban desde las ocho de la mañana ahí, eran las doce del día y sólo les habían dado un sándwich, los ancianos optaron entonces por retirarse antes que llegara Peña, “porque estaban muy cansados”, recoge el periódico El Norte.

Cuándo habrán de eliminarse de las prácticas políticas esta clase de actos que sólo sobajan a los ciudadanos al nivel de objetos que se mueven al gusto de quien manda.

De qué sirve reunir a una multitud de personas, sólo por el afán de mostrar algo que en realidad no existe, y que es la nula identificación con un hombre que todavía no da muestras de saber para qué se es presidente de México.

AY ROSARIO, ROSARIO

La Cruzada contra el Hambre, se puede convertir en un petardo que estalle en las manos de la ex regente de la Ciudad de México, Rosario Robles.

La ex perredista, peleada a muerte con Andrés Manuel López Obrador, se ha aliado con empresas trasnacionales para promover sus productos dentro de la Cruzada, cuyo nombre recuerda a las Cruzadas, actos históricos de imposición a base de violencia y sangre.

Hoy no se usará la violencia, sólo se alimentará a los mexicanos de productos que sólo contribuyen a la obesidad y malnutrición. Como dice un artículo dedicado a la empresa Danone, una a las que se le debe que tengamos llenos nuestros intestinos de probióticos que no necesitamos y de gordura.

Ahora resulta que las empresas Nestlé y Pepsicola serán los adalides para que a los mexicanos se les quite el hambre. Lo más seguro es que sólo nos quiten el dinero, pero el hambre seguirá siendo una factura pendiente por cubrir por parte del gobierno.

Correo electrónico: [email protected]
Twitter: @derrotero_mx

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