De que estamos inmersos en problemas de seguridad eso es algo inobjetable. Que la policía estatal realiza rondines de vigilancia por las calles de la ciudad es algo evidente más no suficiente, porque los delincuentes han estado arreciando en el delito predilecto como lo es el despojo de vehículos con violencia y con una impunidad que Reynosa ya parece una ciudad distópica.
Por otra parte, los organismos civiles están como petrificados ante la rampante inseguridad, se escuchan quejas ciudadanas pero aisladas.
No vemos a una Iniciativa Privada convocando a una reunión de urgencia con la autoridad municipal para tomar decisiones pues el problema ya no es cosa de foros.
Entretanto, cuando salimos ya estamos a un nivel de paranoia que si un vehículo va tras nosotros durante cuatro o cinco cuadras suponemos que estamos próximos a formar parte de las estadísticas, de veras, qué estamos bien jodidos, desconfianza lo mismo al salir de casa que al regresar.
Y cuál sería la solución? La idea inmediata en mí opinión es reactivar la policía municipal que es la que acudía al llamado del ciudadano, pero tampoco es cosa de enrolar en esa corporación al primero que encuentren, es obligado aprobación de exámenes y posterior entrenamiento y eso lleva tiempo.
Entonces, por lo pronto hay que voltear hacia el Ministerio Público que es quien se encarga de investigar el delito, pero mientras no cuente con suficientes policías ministeriales diestros en la investigación su función no pasará de ser un tomador de reportes de robo.
Ya sabemos que la inseguridad se sembró desde hace unos 18 años, como también es del conocimiento general que si la prevención falla nace el delito, y si luego no se le combate crece, pero aparte de explicaciones, a la ciudad ya le urgen acciones.
Es ya rompesemana y que la pasen bien pero salgan con cautela, para la maldad no hay rompesemanas ni días feriados.


