La normalidad que no es normal

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No me digas brody que esta “nueva normalidad” te gusta. Por ahí una maestra me dijo que le agradaba estar en casa, sólo checando vía ZOOM a sus chamacos, que era más mejor que estar callando güercos en el salón.

Pos como que yo no me acostumbro, porque dendenantes iba al salón y daba la clase en vivo, a pesar de que algunos chavos se hacían patos y pedían permiso para ir al baño y no regresaban. O preferían ir a comprar un tamal veracruzano pa’ almorzar, porque tenían “muncha” hambre.

Luego los regañas o los repruebas por falta de asistencia, pero caes en el peligro de quedarte sin alumnos en el resto del curso.

Es cuando te preguntas si la responsabilidad de los enjendros recae nomás en los profes, cuando esa debería compartirse con los padres.

‘Ora con la “nueva normalidad” aumenta el estrés y te da la chiripioca cuando te das cuenta que no jala el internet del salón, que no se conecta el Facebook Live quesque hay mucha raza en la red al mesmo tiempo.

“La nueva normalidad” que no es un invento del doitor Hugo López-Gatell, subsecretario de Prevención y Promoción de la Salud, sino que ya la manejaba la UNESCO como algo a lo que nos tendremos que ir acostumbrando.

Porque ya no puedes ir a tomar las clases presenciales a un salón, no puedes ir al gimnasio o practicar al deporte de las patadas con tus compas, hay varias cosas que cambiaron y te tienes que ajustar a la realidad.

Si bien nos dicen que la curva de incidentes del Covid va a la baja en Tamaulipas, quesque estamos en amarillo, pero no en Reynosaville o Matatamoros, sino para municipios prósperos como Güemez, Cruillas, Mier o Miquihuana.

Por si andaban con el pendiente, en el avance a Fase II están también los municipios de Abasolo, Antiguo Morelos, Burgos, Bustamante, Casas, Gómez Farías, González, Guerrero, Gustavo Díaz Ordaz, Hidalgo, Jaumave, Jiménez, Llera, Mainero, Méndez, Ocampo, Padilla, Palmillas, Río Bravo, San Carlos, San Fernando, San Nicolás, Soto La Marina, Tula, Victoria y Villagrán.

“Es en estos municipios en los que la Fase II considera, entre otros aspectos, la apertura de cines hasta con un 30% de su capacidad por sala, con apertura del área de dulcería y cafetería para venta de alimentos de lunes a domingo hasta las 20:00 horas”, publican.

Uts, osea que ya voy a poder ir a Tula o Llera bien campante a pedir mis “nuevas” palomitas con mantequilla, aunque dudo que haigan Cinépolis, y si los DIF municipales quieran hacer una campaña de pasar movies a la raza enclaustrada parece que anuncian “contágiate de Covid y acude en manada a ver las pelis”, pos que les vaya bien.

También la raza ya podrá acudir a misa o a los gimnasios, pero no todos, no se emocionen, sólo es en un 30 por ciento.

La “nueva normalidad” no es normal, nos asusta, apoco creen que la raza no quedó siscada (que en inglés es I’m sacared to death) por regresar en masa a lo que hacían anteriormente.

Si me preguntan por la Rosa María, pos ya no es la mesma me la cambiaron, anda siempre lave y lave la casa, nomás no se me ocurra estornudar porque me grita y me echa Freeback esparcido que porque ya contaminé el ambiente.

Y es que si no andas con tu cubrebocas, tu cubrecaras plástico, tu botecito de gel antibacterial y tus toallitas de Clorox pos no eres normal.

Así me veía como un astronauta cuando salí a la calle todo equipado para enfrentarme a la dura tarea de ir a HEB en busca de una docena de blanquillos y una bolsita de machaca de la Tía Lencha.

Pos porque no me digan que no puedo salir pa’ tomar el “aigre” y que se llenen mis pulmones, porque lo que pasa es que la gente se muere por falta de oxígeno, por eso cuando apenas se sienten enfermos andan buscando conseguir un tanque pa’ sobrevivir.

Falta decirles que la nueva normalidad implica que luego lueguito de llegar a la casa, a darse un regaderazo aunque sea con la jícara, porque acá en el pueblo también se va la luz y no funciona la bomba ni el IZZI.

Les sigo diciendo como siempre, cuídenensen y cuiden a sus seres queridos, no se crean que los abuelos están listos pa’ infectarse, pero no los expongan. Ya si no los quieren dejar entrar al Sierra Madre Beer Company y en IHop quesque ya están rucos, pos ya es cosa de ellos.

Curiosamente son lo que tienen lana y hartos dólares pa’ comer donde quieran, no digo que todos, pero “munchos” tienen money de sus jubilaciones, son productivos y siguen generando ingresos.

La recomendación es no salgan de casa, esta curva todavía no se acaba. Sean felices, a pesar de la pandemia.

 

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