En Tamaulipas las actividades periodísticas se han reducido tanto que la constante es sacarle la vuelta al tema de la inseguridad, el periodismo de investigación está supeditado a los humores de grupos que nada tienen qué ver con la profesión y el oficio de informar.
Durante la última década hemos observado una merma sostenida y creciente en el margen de libertad que se tenía para desarrollar actividades periodísticas. Quienes estamos transitando por esta labor desde los años ochenta podemos dar cuenta de los cambios drásticos resentidos por los periodistas.
En los años del control férreo priísta había temas imposibles de tocar, por ejemplo la malversación de fondos, o que cada tres y seis años observamos nuevos ricos en la entidad, aquellos que se habían desempeñado en cargos de “servicio público” como alcaldes y gobernadores y sus equipos de primera línea. Y al término de su mandato son propietarios de bienes muebles de lujo y propiedades en los lugares más insospechados del mundo.
El único que le ha dado seguimiento al tema es el gobierno estadounidense más por interés de quedarse con esos recursos que por el deseo de hacer justicia. Dirá que si los tamaulipecos no nos quejamos de que el dinero destinado a esta entidad y que proviene de los impuestos de los mexicanos termine en el presupuesto estadounidense, pues ellos menos se preocuparán de darle transparencia a esas acciones “legales”.
La acumulación de riqueza expoliada de los erarios era y es un secreto a voces, pero rara vez se toca en los medios de comunicación, esta práctica continúa vigente como hace tres décadas.
Luego está la relación entre empresarios-políticos-delincuentes, ese triunvirato que poco a poco fue haciéndose más visible para la población común y que tanto dolor ha dejado en los últimos diez años en Tamaulipas.
Los medios tamaulipecos se han mantenido al margen de informar todo lo que huela a corrupción de los gobiernos, no hay investigaciones que lleven a la justicia a quienes aprovechando el río de inmundicia que deja la inseguridad se han apropiado de fondos millonarios que deberían haberse empleado para beneficio de la población tamaulipeca.
En Tamaulipas la libertad de prensa es un buen discurso cuando se trata de afirmar que aquí está garantizada, en la realidad eso no es verdad.
En Tamaulipas los ataques contra periodistas han incluido golpizas, secuestros, desapariciones forzadas y asesinatos, en estos años de inseguridad se ha podido constatar las pérdidas humanas y hasta ahora no hay una sola investigación resuelta y con los responsables sometidos a juicio.
Es por ello que lo ocurrido el lunes a José Inés Figueroa es solo la punta del iceberg de una acción sostenida contra los comunicadores durante muchos años, la represión está ahí acechante todo el tiempo, ya sea por entidades gubernamentales o por la delincuencia organizada.
El golpeteo contra los periodistas y el periodismo tamaulipeco es un tema soslayado permanentemente por las autoridades de cualquier nivel de gobierno, la presencia este miércoles de Miguel Ángel Osorio Chong, secretario de Gobernación en Tampico obedece al asesinato de los dos empresarios oriundos de esa ciudad.
Pero hasta hoy en Tamaulipas no hemos visto que este funcionario peñista haya tocado alguna vez, desde que asumió el cargo, el tema de los ataques contra periodistas tamaulipecos.
Ésta es una forma de violar la libertad de expresión contenida en nuestra Carta Magna, voltear hacia otro lado y hacer como que no ven, los convierte en parte del problema que vive el periodismo en Tamaulipas y en el país.
PÉREZ INGUANZO EN SANTA FÉ
Acompañado de su familia Oscar Pérez Inguanzo, el ex alcalde tampiqueño, amiguísimo de Eugenio Hernández y quien lo hizo presidente municipal, encarcelado acusado de diversos delitos, andaba muy quitado de la pena en el centro comercial Santa Fe en el Distrito Federal el domingo pasado.
A este hombre le sucedió lo mismo que le pasará a Elba Esther Gordillo, una vez que salen de la cárcel lo hacen con sumas millonarias en sus cuentas que les da libertad para moverse en los lugares más caros del país. Ya resuelta la parte legal de sus aprehensiones los mexicanos nunca nos hemos enterado si devolvieron lo que se hurtaron y a qué se destinó una vez recuperado.
Hasta ahora no hay un solo reporte de que el dinero que sacan de fondos públicos lo devuelvan, las cuentas pendientes se volatilizan y el dinero con mayor razón.
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