Las expectativas de Rodrigo

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Hace 12 años, cuando Fernando Canales Clariond estaba a punto de convertirse en el primer gobernador del PAN en Nuevo León, un grupo de periodistas nos reunimos con José Luis Coindreau, virtual secretario de Gobierno, y Jorge Guajardo, virtual director de Comunicación Social.
Durante la reunión alguien preguntó cuál sería la primera acción que habría de tomar para marcar el rumbo de la administración estatal canalista y que sería la primera huella que sirviera para marcar su territorio.
“En realidad ninguna”, respondió con mucha seguridad y sin ninguna complicación Coindreau.
“Pero, hay muchas expectativas por este nuevo gobierno”, me atreví a preguntar.
“Eso es justamente lo que no queremos. Lo que queremos es bajarle a las expectativas”, respondió nuevamente Coindreau, mientras Guajardo, ahora Embajador de México en China, asentía con la cabeza.
Algo similar parece que vuelve a ocurrir en Nuevo León con la llegada de Rodrigo Medina de la Cruz, uno de los gobernadores más jóvenes que ha tenido el Palacio de Cantera.
Y es que después de una campaña donde pasó de un 3 por ciento de conocimiento apenas en enero de este año, a un 93 por ciento de conocimiento el día de la elección constitucional, las expectativas eran muy altas.
No es cualquier cosa ganar una elección siendo el candidato del PRI y menos a uno de los políticos del PAN de mayor respeto entre los panistas y priistas como es el senador Fernando Elizondo.
Más allá de sus discursos, palabras o entrevistas, uno de los puntos que más influyeron –y que fue vendido como una de sus mejores armas– para que lograra el triunfo, fue su juventud y la forma en que este plus lo implementó a lo largo de los 90 días de la campaña electoral.
Durante los siguientes 100 días que duró la transición, más de uno pensó que Medina estaba más que desesperado por entrar a la cancha y demostrar que no sólo podía ser un buen candidato, sino también un buen gobernador, especialmente en su arranque y en los tradicionales primeros 100 días de su gobierno.
Es cierto que la administración estatal dura 6 años y que más que una carrera de arrancones es una carrera de resistencia, y también es cierto que uno es el precandidato, otro el candidato y otro es el gobernador.
Pero también es cierto que desde la conformación del gabinete estatal, Medina empezó a sembrar algunas dudas, ya que algunos nombres tal vez no era lo que se esperaba en una alineación, en la que muchos esperaban a varios jóvenes, pero el único joven en el primer nivel del Gobierno del Estado es el propio Medina.
Y si a eso se le agrega el polémico arranque que ha tenido Carlos “El Primo” Jáuregui como secretario de Seguridad, más los desangelados eventos sin nada que aportar que ha tenido en los primeros 16 días de gobierno, pues de plano que lo que se ve del nuevo gobierno en su arranque está muy por debajo de lo que se esperaba.
El tiempo pasa y la impaciencia crece, pero las expectativas parece que todavía están a favor de Medina…
Veremos…

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