El empeño de la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo por garantizar el derecho de las audiencias, parte esencial del derecho a la información y su contraparte, la libertad de expresión, tiene que ver con la necesidad de que se conozca la realidad real que vive el país. Como cada cabeza es un mundo, a partir de la información veraz y oportuna, toda persona tendrá la opción de creer o no creer y adoptar la línea política que mejor le agrade.
Por citar algo, ayer fue difundida la noticia, emanada de la Oficina del Censo del Departamento de Comercio de Estados Unidos, que revela que entre enero y junio del año en curso, el intercambio comercial entre México y EU alcanzó un valor sin precedente de 493 mil 700 millones de dólares, equivalente a 16.5 por ciento del comercio total estadounidense.
Agrega, además, que detrás de México se ubicó Canadá, con un intercambio de 376 mil millones de dólares, que representó 12.6 por ciento del comercio del vecino país. China ocupó el tercer lugar, con 184 mil 800 millones de dólares, equivalentes a 6.2 por ciento, mientras que Taiwán quedó muy cerca, con 166 mil millones de dólares, cantidad que significó 5.6 por ciento del intercambio comercial de Estados Unidos.
Igualmente, explica que las importaciones de México desde Estados Unidos también alcanzaron niveles récord. Al cierre del primer semestre las compras al vecino del norte se ubican en 195 mil 576 millones de dólares, 16.5 por ciento más en comparación con los 167 mil 763 millones de dólares reportados los primeros seis meses del año pasado. De esta suerte, el intercambio comercial entre ambos países crece y se fortalece.
Por si fuera poco, según el Informe sobre el Desarrollo Mundial 2026: La Promesa de la Inteligencia Artificial, del Banco Mundial, “Aproximadamente la mitad de las exportaciones mundiales de productos utilizados para construir sistemas de Inteligencia Artificial provienen de países en desarrollo, como China, México, Malasia, Vietnam y Tailandia, en ese orden, que se han beneficiado de una creciente inversión en semiconductores, electrónica y equipos para centros de datos”.
Nada de eso lo dan a conocer los principales diarios, espacios noticiosos de radio, televisión o las redes sociales, empeñadas en dar prioridad a la nota roja con el propósito de generar una percepción de inseguridad y generar desconfianza en las tareas de la administración pública. Las páginas de los diarios, las voces por las ondas hertzianas y las imágenes por el espacio cibernético y la red, chorrean sangre.
Tampoco, que el informe Index de Paz Mundial 2026, señala que: “México y Honduras registraron las mayores mejoras porcentuales conjuntas de la región; las puntuaciones generales de ambos países mejoraron un 2 % en el GPI de 2026. México, que ocupa el puesto 139 a nivel mundial y el 13.º en la región, mejoró principalmente en el ámbito de «Conflictos en curso», el cual registró un avance del 7 % impulsado por una reducción del 22 % en el indicador de muertes por conflicto interno”.
Y que: “Las muertes relacionadas con conflictos en México se sitúan actualmente en su nivel más bajo desde 2017. Si bien las muertes de civiles han disminuido en casi todos los estados mexicanos desde 2024, la situación de seguridad sigue siendo sumamente compleja: en Sinaloa, los homicidios aumentaron un 400 % durante el año posterior a la detención del líder del cártel Ismael «El Mayo» Zambada”.
No se trata de ocultar los cadáveres debajo de la almohada ni de negar los conflictos sangrientos: pero, si de resaltar los avances en la consecución de la paz y, lo más importante, los logros sustanciales en el desarrollo compartido, única vía para erradicar las conductas antisociales.


