Mauricio admiró a Maximiliano

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Mauricio Fernández Garza, un personaje que se quedará y se extrañará por siempre entre nosotros gracias a su generosidad, reflejada al compartirse en cada persona con la que tuvo trato, sin importar la clase social a la que pertenecía, dejando de lado su abolengo, algo inusual en nuestra sociedad y región.

El jueves por la noche vi la entrevista que le hicieron a su hijo Maximiliano, gracias a eso comprendí que dejó una pista de a quién admiraba: a Maximiliano de Habsburgo, un personaje de la historia de México que llegó al poder como segundo y último emperador, debido a que lo enviaron de Francia, a causa de que Benito Juárez les dejó de pagar la deuda externa.

Maximiliano aunque lo trajeron a México por parte de los conservadores, apoyó a los liberales con leyes incluyentes, mostrándose caritativo con clases sociales bajas; también mostró respeto por la cultura al utilizar un traje charro para conectar con el pueblo y por primera vez fue quien celebró el grito de independencia.

Maximiliano I, de origen austriaco, no eligió ser poderoso, pero sí qué hacer con ello: en sus giras por el país recolectaba flores y atrapaba mariposas e insectos, mientras era su esposa, quién se cree, era quien manejaba el país.

Al escribir esto me emocioné al descubrir en Mauricio Fernández tomó un modelo como el de Maximiliano y lo mejoró, ya que aunque sólo fue alcalde, lo hizo en cuatro ocasiones. En cada periodo sembró para proyectos posteriores de mayor alcance, trajo a la mesa los temas de la historia, ciencia y cultura en una sociedad metalizada y por si fuera poco, también llegó a muchos hogares gracias a las redes sociales, para compartir sus conocimientos.

Mientras la historia puso frente a frente a dos personalidades tan controversiales en México como Benito Juárez y Maximiliano de Habsburgo; él eligió admirar al segundo, mientras la mayoría declinaría por Juárez.

Ojalá hubiera llevado todas esas ideas revolucionarias a otros niveles de gobierno, porque sabemos que fue adelantado a la época, como mencionan los panistas en el reel póstumo a su muerte; pero antes por sus declaraciones de legalizar el cannabis y otros temas polémicos, lo rechazaron y hasta lo querían expulsar del partido.

Por cierto, gracias al programa “San Pedro de Pinta”, es que conocí más a fondo de la vida de Maximiliano de Habsburgo, ya que hubo antes, (2011) hubo un espacio donde prestaban libros, como el de “Noticias del Imperio”, que hoy puedo recomendar.

“San Pedro de pinta”, es hoy un programa social vigente que tiene la finalidad de fomentar el desarrollo comunitario y ofrecer espacios de esparcimiento, como cada domingo en Calzada del Valle y Calzada San Pedro.

Cada persona y en este caso, personaje como el del “Tío Mau”, nos deja un aprendizaje: no tenerle miedo a la autenticidad, pensar más allá y “puntualmente” a atreverse a romper esquemas.

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