Siendo muy honestos, en el gobierno de Rodrigo Medina de la Cruz se cometieron muchos abusos con los dineros públicos de Nuevo León, nada nuevo en el historial negro del PRI que fue igualado, o hasta superado, en los dos sexenios del PAN con Fox y Calderón.
En Nuevo León este golpe judicial y mediático debería lanzar hasta las estrellas las aspiraciones presidenciales del gobernador independiente, Jaime Rodríguez Calderón, porque meter a Medina a la cárcel fue su principal promesa de campaña en 2015.
El político guapo, de pelo claro, de piel blanca y cabello con fijador, el mismo que se hizo candidato del PRI en 2009 por capricho de su antecesor Natividad González Parás, entró de madrugada al Penal del Topo Chico de Monterrey para cumplir una orden de detención y evitar fugarse del país.
Guste o no, en el pasado gobierno de un Estado modelo en México hubo funcionarios que se despacharon con la cuchara grande, confiados que el sustituto de Medina taparía sus fechorías. Y quien iba a cumplir el papel de cómplice sería Ivonne Alvarez García, pero fue pulverizada en las urnas por “El Bronco”.
Quince meses se tardó “El Bronco” para meter a prisión a quien tuvo la suerte o la desgracia de permitir un saqueo voraz a las arcas públicas, de donde surgieron nuevos millonarios que estuvieron bajo las órdenes el padre de el ex gobernador, Humberto Medina Ainslie, “il capo dei tutti capi” (el jefe de todos los jefes mafiosos, según traducción del italiano).
El caso de la automotriz Kia, por lo cual se persigue a Medina por otorgar a los sudcoreanos ilegales estímulos fiscales que perjudicaron las finanzas del Estado, es la punta del iceberg de otros excesos cometidos durante el pasado sexenio y que los fiscales buscan brote la pus.


