El Banco de México pondrá en circulación monedas de 20 pesos para conmemorar el centenario de la Fuerza Aérea Mexicana y esperamos que no sea el pretexto perfecto para devaluar nuestra ya maltrecha moneda, que cada día vale menos comparada con el dólar estadounidense.
Imagínese usted que le den 500 pesos en monedas de 20 pesos, su bolsillo parecerá sonaja, ya que serán 25 monedas de buen tamaño y por lo que se ve algo pesadas.
Tendremos que regresar el tiempo y volver al uso de los monederos o quizás sea el final de las billeteras, porque si usted gana 800 pesos y trabaja en una maquiladora recibirá como pago aproximadamente 40 monedas.
Los billetes de mil pesos ya casi no circulan, hace mucho tiempo que no se usan y aparte muchos negocios no los aceptan quién sabe por qué, sólo los billetes de 500, 200, 100 y 50 pesos han sobrevivido.
Y cuando a uno le pagaban con billetes de 50 y 20 pesos, pues se sentía billetudo, traía la cartera llena, pero ahora si Banxico comienza a cancelar papeles de 20 pesos, pues vamos a traer como dicen en mi rancho (Zuazua, Nuevo León) puro cascajo.
De seguir las cosas así, también debemos de planear el regreso de las alcancías, aquellas que eran de yeso y que tenían la forma de un marrano o bien las más modernas que se elaboran en los envases desechables de los refrescos de cola en su presentación de dos litros.
Vamos a regresar a la época cuando a los petroleros como mi señor padre (QEPD) les pagaban su quincena con puras monedas, ya que con un peso hacías el mandado y hasta te sobraba.
Estaban elaboradas en plata pura, esas sí eran monedas y por más devaluaciones que había nunca perdían el valor, en cambio en la época reciente hubo monedas de mil y 5 mil pesos que en la actualidad no valen nada y se compran por kilos.
Pero si la idea del Banco de México es fabricar monedas de 20 pesos para meses después quitarles el cero, estamos hablando de una devaluación y ese dinero metálico se convertiría en sólo dos miserables pesitos.
Y aún más perverso sería pensar que el tipo de cambio estuviera a 2 pesos por un dólar, regresaríamos a la época del Porfiriato cuando por decreto se mantuvo en esa ridícula cantidad hasta que diera inicio la Revolución.
Sólo un movimiento armado como el de la Revolución de 1910 pudo contra el decreto de Porfirio Díaz, quien mantenía por sus pistolas la paridad cambiaria a dos por uno.
Aunque otros gobernantes también la regaron y pusieron el dólar por las nubes y en los 80´s los obreros y reporteros ganábamos millones de pesos al mes, hasta que al gobierno se le ocurrió quitarle dos ceros y las monedas de 100 pesos pasaron a valer un mísero peso.
En este momento el Banco de México casi, casi ve de cerca otra revolución y por más subastas de dólares que hace, a duras penas ha podido restarle unos centavitos al precio del billete verde.
El gobierno del presidente Enrique Peña Nieto de plano no sabe qué hacer, tampoco sus súper secretarios de Hacienda y Crédito Público Luis Videgaray Caso, o el secretario de Economía, el regio Idelfonso Guajardo Villarreal para detener la marea verde.
Y peor aún su regordete gobernador del Banco de México, Agustín Carstens Carstens tampoco sabe qué hacer para controlar la vertiginosa caída del peso frente al dólar y a 3 meses de que termine el año, el dólar está a menos de tres pesos para llegar a la suma de 20.
Por lo pronto estimado lector no se preocupe si ve circular monedas de 20 pesos, o si le tocan alguna de ellas, porque no son falsas: lo único que esperamos es que no sea el pretexto perfecto para quitarle un cero a nuestra ya alicaída moneda nacional.


