La Coneja de Pascua es un símbolo equivalente al Santa Claus de la navidad, casi un cuento para niños. Y, aunque “Santaclós” es una palabra derivada de la pronunciación de San Nicolás (Saint Nicholas: “Saniclaus”) y está basado en un personaje histórico real como lo fue San Nicolás de Bari; mi curiosidad me llevó a investigar un poco sobre el origen y la representación de la Coneja de Pascua y los famosos huevos o cascarones de huevo pintados de colores.
Cuando yo era niña y se acercaba el Domingo de Pascua, mi mamá siempre me ponía un vestido nuevo y primaveral. Estrenar ropa era parte del ritual. También me daba una canasta de mimbre blanco en la que pondría los “huevitos” y rellenos de dulce o confeti que encontrara escondidos entre los arbustos del jardín en casa de mis abuelos. Era solo una celebración de la primavera, una pequeña fiesta familiar, un juego divertido, nada más y sin mayor significado sobre el origen de todo aquello.
Ahora sé que toda tradición tiene orígenes y los rituales tienen representaciones simbólicas tanto como culturales. Entonces, una coneja que reparte huevos comienza a resultar extraña. Encontré, cual si fuera un “huevo sorpresa” varias versiones sobre el origen de la Coneja de Pascua: La primera es de origen pagano: ¡Nada qué ver con el cristianismo! La coneja representa a la diosa de la primavera. Muchos historiadores relacionan esta tradición con la diosa germánica de la primavera llamada Eostre (también llamada Ostara). Era una diosa asociada con la fertilidad -(los conejos son excepcionalmente fértiles de ahí que se suele decir: “se reproduce como conejo”)- En este caso, representa el renacimiento y la llegada de la primavera. Sus animales sagrados eran las liebres o conejos, porque se reproducen rápidamente y simbolizan vida nueva. Los huevos también eran símbolos antiguos de fertilidad y nacimiento. Por eso, en las celebraciones de primavera se intercambiaban huevos decorados como símbolo de nueva vida. ¡Pero los conejos, mamíferos por excelencia- no ponen huevos!
La otra versión es un sincretismo: una “cristianización” de la tradición pagana original. Cuando el cristianismo se expandió por Europa, muchas celebraciones antiguas se adaptaron a festividades cristianas como Easter (Pascua). La Pascua cristiana celebra la resurrección de Jesucristo, que también simboliza vida nueva y renovación. Por eso, los símbolos antiguos de huevos y conejos encajaron con la idea de renacimiento. Es una celebración de la vida en todas sus formas.
Pero hay una tercera versión: Hay quienes afirman (sin suficiente comprobación histórica) que la Coneja que esconde huevos, se trataba de una “burla” o sarcasmo por parte de quienes dudaban -o no incluían en su doctrina- la virginidad de María, sosteniendo que “era más probable que una coneja pusiera huevos a que una mujer concibiera, gestara y pariera un hijo siendo ella virgen.” (¡Ouch!). Esta versión surgió de los tiempos en que había feroces guerras religiosas entre grupos con distintas doctrinas y dogmas, especialmente entre cristianos y paganos, y posteriormente entre católicos y protestantes, específicamente en torno al misterio de la virginidad de María, denostándolo como algo “absurdo”.
Sin embargo, en la Edad Media circulaba una creencia curiosa sobre las liebres. Se pensaba que podían quedar embarazadas sin perder su virginidad o incluso mientras ya estaban gestando otra cría (una interpretación errónea de un fenómeno biológico llamado superfetación). Por eso, en el arte cristiano medieval la liebre a veces se asociaba con la virginidad y con María la Virgen. En algunas iglesias europeas aparecen tres liebres formando un círculo, símbolo relacionado con pureza o misterio espiritual. En este contexto, la liebre no era burla, sino un símbolo compatible con la idea del nacimiento milagroso de Jesús.
Si bien es cierto que algunos autores modernos han sugerido que: el conejo/liebre, un animal muy asociado con la sexualidad y la fertilidad, podría haber sido usado de forma irónica o satírica frente al dogma de la virginidad. Pero debemos subrayar que no hay evidencia histórica sólida de que la tradición del conejo de Pascua surgiera como burla. La mayoría de historiadores considera que la tradición viene de costumbres de primavera y fertilidad en Europa, que luego se mezclaron con Easter. Es decir: la idea de que el conejo de Pascua sea un sarcasmo contra ese dogma es una interpretación moderna sin respaldo histórico fuerte. (¡Qué ganas de hacerla de bronca caray!)
Sabemos que entre las costumbres y tradiciones suele haber choques culturales y/o religiosos: como sucede con el Halloween que muchos no lo festejan porque lo consideran una fiesta pagana y de origen druida relacionada con la Wicca. Otros prefieren no centrar la Navidad en la figura de Santa Claus para no desplazar de su centro y prioridad a la figura del Niño Jesús o a los Reyes Magos, y probablemente lo mismo sucede con la Coneja de Pascua y sus huevos. ¿Es una celebración simbólica del resurgimiento de la vida con la llegada de la primavera? ¿Es un sincretismo derivado de tradiciones paganas o es un sarcasmo contra las diferencias dogmáticas entre religiones? ¿O son puros dimes y diretes “nomás por sus huevos”?
*Todos los datos aquí expuestos están documentados en textos de historia de las tradiciones y religiones.


