La razón de la sinrazón

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La ganadora del Premio Nobel de la Paz, la jueza sudafricana Navi Pillay, tiene una larga trayectoria en la defensa de los derechos humanos y del orden jurídico internacional justo y humanitario. Dos de los momentos fulgurantes de su carrera fueron la sólida defensa de los derechos de Nelson Mandela y la presidencia del panel que determinó que Israel cometió genocidio en Gaza y tiene la intención específica de acabar con el pueblo palestino para apropiarse de su territorio.

Enterada del galardón otorgado por el Comité Noruego del Nobel, expresó la jurista de 85 años desde el histórico tribunal de Nuremberg, donde fueron juzgados los dirigentes nazis tras la Segunda Guerra Mundial: “Déjenme dedicar este premio a todos los supervivientes de crímenes internacionales”, što viene a significar la dura batalla que ha librado a lo largo de su vida en contra de la tiranía, la opresión y toda forma de atentado contra la dignidad de las personas.

Pues, aunque parezca increíble, una vez anunciado el galardón, el gobierno de EU anunció sanciones en contra de la CPI. Dijo el secretario de Estado, Marco Rubio, que: “El presidente Trump jamás permitirá que la Corte Penal Internacional procese a ciudadanos americanos. Por eso, hoy Estados Unidos sanciona a la Corte Penal Internacional. Prohibiremos las transacciones con este tribunal ilegítimo, cortando sus recursos y paralizando su capacidad de operar”.

Y fue más allá al amenazar con que: “Hemos estructurado esta acción para brindar a los Estados Partes la oportunidad de negociar y presentar una solución que aborde nuestras preocupaciones. Si estos esfuerzos no dan fruto, seguiremos adaptándonos en consecuencia. O la CPI cesa sus amenazas, o nosotros acabaremos con la CPI. Esperamos que nuestros aliados, muchos de los cuales forman parte de la CPI y dependen de militares estadounidenses para su defensa, pongan freno a la corte”.

¿A qué ciudadanos norteamericanos defiende Rubio? Hasta el momento, la CPI presidida por el Premio Nobel sólo ha enjuiciado al genocida Netanyahu, en contra de quien ha emitido una orden de arresto por crímenes de lesa humanidad. Éste, por cierto, exclamó colérico: “El Comité del Nobel ha perdido su brújula moral” al conceder el galardón a Navi Pillay, que presidió la comisión de investigación de la ONU que concluyó que Israel comete genocidio en Gaza.

La CPI fue fundada en el 2002 para enjuiciar crímenes de guerra, crímenes de lesa humanidad y genocidio; cuenta con 125 países Estados miembros, incluidos todos los de la Unión Europea y todos los miembros de la alianza de la OTAN, a excepción de Estados Unidos y Turquía. En el pasado, ha recibido un fuerte respaldo público de los países miembros, incluidos importantes aliados de Estados Unidos, y tiene su sede en los Países Bajos.

La razón de la sin razón que a la razón de Rubio se ajusta, pone frente a frente a las naciones de Europa y de Asia que han sido tradicionales aliados de los Estados Unidos; pero que, vista la entrega de este país a los intereses del sionismo internacional, que avanza inexorablemente utilizando las tácticas ya probadas de la desestabilización, el caos, la desinformación y la creación de grupos sociales, políticos, sectarios o gremiales extremistas de choque, están en una encrucijada.

Este es el momento de las definiciones, tanto al interior como fuera de los Estados Unidos: o se vuelve al espíritu de la ley como única vía para dirimir las controversias, o el hombre acaba por ser el lobo del hombre.

Para más información sobre las iniciativas y galardones internacionales, puedes consultar el Portal Oficial de la Fundación Nobel.

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