Me tomé la libertad de titular esta colaboración con el nombre de uno de sus libros más recientes del renombrado economista británico Tim Jackson, quien escribe sobre las tendencias económicas para el futuro.
Como experto en economía ecológica, Jackson hace un detallado análisis de los riesgos que enfrentamos ya como humanidad.
Sin duda, un segmento de la humanidad vive mucho mejor ahora que hace algunas décadas, la industrialización acelerada ha logrado avances en la medicina y en general en una mejor calidad de vida; sin embargo, persiste un deber moral para compartir estos logros con el resto de la población.
Coexisten con la población de los países desarrollados, dos mil millones de personas en el mundo que padecen desnutrición crónica; mil millones que no tienen acceso al agua potable y millones de personas más, luchan por sobrevivir en el África subsahariana, en las favleas de Latinoamérica y del sureste asiático.
Sería imposible cubrir estas necesidades con el mismo modelo de crecimiento económico, cuando consumimos los recursos que nos da el planeta a un ritmo mayor que el que necesita la naturaleza para reponerlos.
Por décadas hemos ignorado a la naturaleza. Continuar con ese modelo de crecimiento sería suicida. El cambio a una economía circular es urgente. Hasta ahora el modelo económico lineal se ha basado en producir, consumir y tirar. La economía circular tiene que ver con un nuevo modelo de producción, en el que los productos tengan dos o tres vidas útiles, o sus componentes se puedan utilizar para fabricar otros productos o se puedan reciclar para reutilizarlos en los procesos de manufacturación.
Evolucionar a una economía circular implicará cambios en el modelo de producción para reducir la huella de carbono y la huella hídrica, pero tenemos que empezar pronto para revertir los efectos del cambio climático y atender, gradualmente a través de una fuerte inversión social, a millones de personas que necesitan ayuda alrededor del mundo.
La otra solución sería buscar y colonizar otro planeta, pero esa posibilidad sólo existe actualmente en la mente de los escritores de ciencia ficción.


