Reynosa en tinieblas

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Pos tanto que criticaba lo del cambio de horario y ‘ora que ‘toy requete feliz. A poco no. Y es que me despierto un poqui’o y todavía me queda un tiempecín para echarme un “coyoti’o”.

Lo malo es que cuando salgo de my work (trabajo) pos ya pa’ las seis de la tarde ya ‘ta bien oscuro y no ve nadita. Sientes que el pueblo está en tinieblas.

La gente con este friíto, como que anda bien ansiosa, come y come pan de muerto. Pos que no ven que ya pasó el 2 de noviembre y todavía andan de guatosos. Ven la tempestad y no se hincan.

Y es que no me quedé con las ganas de visitar los pantiones sólo pa’ changarrear, porque vendían unos hot dogs de esos bien canceríferos, pero rete deliciosos con “muncho” tocino y cebollita guisadita, que hasta se te quebraba la mandíbula.

Apenas se me pasa el soponcio por lo del Día de Muertos, con el chorro de chilangos que nos llegaron a los pantiones pa’ hacer su agosto en octubre y uno no sabe porqué no se quedan algunos aquí, nomás pa’ cambiar un poco el menú de la border.

Porque como que ya nos empiezan a cansar los taquitos enrolladitos que ni carnita tienen, pero cómo los buscamos con su bonche de repollo encima y salsita verde picosita, ajuera de los Super 7.

Pos qué es eso de andar de antojado juera de los pantiones, cómo que te da mala vibra y ni modo que veas a los changarros dándote un poco de gelecito pa’ limpiarte las manos. No brody, hasta la Coepris alertó a la gente quesque estaba bien peliagudo comer juera de las tumbas.

No faltó el fuereño raro que prendía sus anafres, que porque al muertito le encantaba su porción de zacahuil, o tan siquiera el tamal con todo y pata de gallina al puritito estilo jarocho.

Por ahí andaba Rosa María orando por el huracán “Patricia” que apenas el 23 de octubre nos dejó en vigilia esperando el sopetón, porque era de categoría 5 y de repente por obra divina no trajo los daños que se pronosticaban.

De repente quiensabe porque, naiden supo, se volvió tormenta tropical. Qué hubiera pasado si en verdad “Paty” llegara encoraginada y arrasara con miles de pueblos. Fue un milagro brody, nomás no me digas que no, de esos como las movies (pelis) de Moisés, como cuando se abría el mar en dos.

Aquí en Reynosa por cierto nos tocó “la colita”, dejando como siempre calles inundadas sin estar nosotros prepara’os, como ocurre aquí en la border. Qué casualida’ que en cualquier lluviecilla todo se vuelve un caos.

Nomás no pasen por ahí por la Plaza Real ajuerita de Sanborns en la callecilla, porque sí los lleva la… naturaleza.

Pues les decilla de esto del cambio de horario, ahora andas en las calles y sientes que se te aparece el Exorcista, por aque’o de la bruma en la ciudad.

Si a eso le agregas que no hay luces en las avenidas, pos ‘tá re pior. Vas a cualquier parte y como que se fundieron los foquios, o alguien no quiere pagar la luz.

Vas a Smart en la night y también no quieren cambiar las luminarias. Tan siquiera pongan un hombre con su farolito de vela, de aque’os que cantaban:

– ¿Quién soooís?
– Somos gente de paaaaz.
– ¿De dónde venís?
– De tierras lejanas, o seáse de Güééémez.
– Ah caray, veníamos en el mismo carruaje.

Si “empiensas” que no hay polis en las calles, pos pa’ que te arriesgas, pa’ andar así sin ver. Mejor llévate a Smart al farolero.

Al rato van a difundir los grandiosos avisos de “cuida tu aguinaldo” de parte del gobierno. O sea tener tan poco amor y desperdiciarlo con celos.

Claro que no, estamos esperando que llegue el Black Friday o de perdidas El Güen Fin, ‘pa comprar chorros de shones de Fruit of the Loom de Soriana, o un rico perfume del Rafa Márquez.

Si las Chivas ya fueron por fin campeonas de Copa, o si los Broncos andan preparándose pa’ no hacer el ridículo again (otra vez), dicen los vieji’os que eso es pura distracción del gobierno, que nos tienen en las enaguas con lo del dólar tan caro y con una despensa que ya no nos alcanza ni pa’ comer.

Si dendenantes no comíamos carne en HEB is so expensive (carichichísima), puras salchichitas Bafar con tomatito bara, pos qué vamos a comer ahora.

Las peseritas ya las aumentaron a 9 pesos aunque siguen igual de destartaladas, los taxis ya subieron sus corridas a 50 pesos, aunque sean piratas, la fajipapa de los tacos Ducks está en más de cien pesos, como diría el Buki, a dónde vamos a parar.

La raza está que ya no le alcanza, habrá que “empensar” en apretarnos más el belt (cinturonci’o).

Le vamos a hacer como cuando mi ‘amá Esther nos daba migas con huevo a güerqu’ios. Aunque ahorita con lo caro del cartón, pos nos quedaremos con las puras migas.

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