La historia, esa gran maestra, nos enseña que desde la Revolución Industrial, todo ha sido y sigue siendo por el petróleo.
La derechización de parte de la América Latina, promovida por el gobierno de los Estados Unidos, aliado con las fuerzas más retrogradas de cada lugar, no tiene más objetivo que apropiarse de las reservas petroleras del continente para financiar el imperialismo fascista aún a costa de la vida en el planeta (Elon Musk ha acelerado el proyecto de colonizar Marte).
Como prueba de ello, permitan ustedes transcribir una pequeña parte del libro de la notable historiadora Manola Álvarez Sepúlveda, Espionaje y Contraespionaje en México, que en principio fue su tesis profesional en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM, en la que cita como fuente el discurso del senador norteamericano Edwin Fremont Ladd pronunciado ante la Cámara alta de la Unión, y del maestro José Domingo Lavín.
Dijo Ladd sobre el asesinato de Venustiano Carranza, presidente de la República y promotor de la luminosa Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos de 1917, emanada del Congreso Constituyente de Querétaro y promulgada el 5 de febrero de ese año:
“No existe ninguna disculpa contra este abominable crimen; pero ninguna persona responsable que estuviese familiarizada con las circunstancias diría que Obregón, De la Huerta o cualquiera de los que los seguían tuviera relación alguna con su muerte. Además Obregón era un fugitivo político por aquel entonces, puesto que Carranza había ordenado que se le arrestara, motivo por el cual había huido de la ciudad de México, disfrazado.
“No había razón de peso para que éstos desearan su muerte, ya que sabían que ello se usaría como argumento en su contra, al sucederlo en la Presidencia y además existe toda la razón para creer que sinceramente lamentaron el suceso. Por otro lado, hay evidencia que demuestra que el general Peláez estaba de acuerdo con algunas compañías norteamericanas que deseaban la intervención, puesto que regularmente le pagaban a Peláez miles de dólares mensuales para su protección, lo que ellos mismos han declarado, y con el consentimiento del Departamento de Estado de Estados Unidos, ciertamente éstos eran los únicos elementos que se beneficiarían con la muerte de Carranza”.
Por su parte, José Domingo Lavín expresó: “… en la región petrolera hubo el rumor general popular de que este crimen había sido dirigido por las compañías petroleras, y especialmente por la Huasteca Petroleum Co., que era la compañía líder en la resistencia contra el artículo 27, y que las compañías no habían hecho más que realizar, en una forma muy hábil, las numerosas amenazas lanzadas por sus propagandistas para destruir al gobierno de Carranza”.
Más adelante declara que algunos de los operadores de la industria petrolera norteamericana en México ya habían esparcido la noticia del asesinato antes de que ocurriera.
Por todo ello, no hay nada nuevo bajo el sol, ni con respecto a las incursiones del imperialismo norteamericano en el subcontinente. Obregón se plegó a las demandas del gobierno de allá; pero, Calles y Cárdenas rescataron el legado revolucionario que dio a México la más prolongada época de paz, estabilidad y desarrollo.
Siempre ha sido el petróleo

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