Sin enloquecer… por favor

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Aunque se dijeron algunas verdades, fue principalmente a base de mentiras, pronósticos catastróficos, miedos, discriminación, estigmatizaciones, divisionismos clasistas y amenazas que las campañas políticas 2024 en general, se convirtieron en causa de problemas serios de salud mental.

De uno y otro lado, vi personas iracundas, ya con signos de síndrome de enojo tóxico, odios que llegaron a la fobia, gente cayendo en paranoia en un estado de miedo crónico. Cual si se tratara de un caso de esquizofrenia, solo que no eran voces “imaginarias” sino reales, había a diestra y siniestra, voces que susurraban y nos gritaban: “¡Te roban, te engañan, te despojan, te mienten, te quitan, te destruyen!”

Y, todo esto sin dejar a un lado la ansiedad, la depresión, el insomnio y la angustia de quienes, a punta de tanto repetir lo mismo, se volvieron presas del pánico creyendo todo lo que les decían, convencidos de que están a punto de perderlo todo, su libertad, sus patrimonios, sus ahorros, sus trabajos, sus techos, sus derechos y hasta su país; o volver al pozo de donde creían haber salido, con “el malo conocido”, sin darse cuenta de que, lo que se estaba perdiendo realmente era la salud mental.

La narrativa de los discursos fue un completo oxímoron. Es decir: Combinación, en una misma estructura sintáctica, de dos palabras o expresiones de significado opuesto que originan un nuevo sentido. Como, por ejemplo: “vivir muertos de miedo” o “estar seguros de la incertidumbre”. Hay un acrónimo en ingles para la palabra miedo:” FEAR-False Evidence Appearing Real.”

Como inyectados con una aguja hipodérmica, muchos -de un lado y del otro- colocaron a la venta su prestigio profesional y su pensamiento crítico para ponerlo al servicio de intereses políticos, como queriendo encontrarle una estructura lógica a la argumentación más absurda, recurriendo a todo tipo de falacias: ad hominem, ad verecundiam, ad ignorantiam, ad baculum…etc. Ya fuera por desprestigio, por soberbia, por ignorancia o por la fuerza…y sin importar la consecuencia, los argumentos llenos de ponzoña y sin escrúpulos, corroyeron la salud mental e inquietaron gravemente a un pueblo entero. ¡El pobre Aristóteles debe estar revolcándose en su tumba!

El colmo ha sido que, en estas campañas fueron capaces de explotar hasta el máximo posible, sin escrúpulo alguno y en aras del arrebatarse el poder, el factor psico-emocional masivo del miedo y la ira a niveles de alta toxicidad. ¡Y les valió madre! De un lado y del otro lanzaban dardos envenenados con el pueblo atrapado en el fuego cruzado. A estos merolicos les importa un bledo si el voto está cargado de odio, resentimiento, discriminación social, paranoia, angustia, ignorancia, insensatez o locura absoluta. De esto, nadie es inocente.

Para ellos, los contendientes, el voto es el voto y cada uno cuenta, independientemente de cómo o qué argumentos de obtenga.

Sin embargo, y para no generalizar, también hubo quienes mantuvieron la cordura durante el tormentoso proceso. Hay todavía quienes tienen claro que en la política y en la rebatinga del poder, no se trata de una contienda entre héroes mesiánicos con propósitos invariablemente nobles, sino más bien se trata en gran parte, de intereses mezquinos con propósitos ambiciosos y un cierto deseo de servir y servirse bien. Aún hay quienes le dan al asunto su debida proporción, sin alterarse demasiado, salvaguardando su prudencia, sensatez y buen juicio…Digamos, por lo menos, sin enloquecer. Espero que tú seas de esos.

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