Mientras muchos sesudos nacionales se hacen trizas la cabeza, intentando colegir el comportamiento de los mexicanos en la próxima sucesión presidencial, acá nosotros en casita, desde el marco de la ventana visualizamos quienes serán los posibles candidatos a suceder al ingeniero Egidio Torre Cantú.
Esto no está fácil, dicen los de la calle. Algunos más arriesgados refieren su poderío, otros exhiben la amistad con influyentes amistades, los más sensatos mantienen la boca cerrada y los movimientos olvidados, para evitar dislates.
Faltan aún tres largos años de gobierno de Enrique Peña Nieto, no sé si para bien o para mal, pero el hombre ha luchado contracorriente, en medio de un caudaloso vendaval, que no le ha dejado desde antes de ser candidato, hoy asediado no sólo por el presente, si no por el pasado cuando era gobernador.
Muchas de las cosas pueden no ser ciertas, pero quienes le atacan han sido a su vez privados de algunas canonjías, que por muchos años han detentado, llenando de aviadores el gasto público, porque son gentes inescrupulosas y bajas en su moral, que no les importa que se prive a un menesteroso de sus sagrados alimentos, con tal de obtener beneficios sin trabajar.
Hablan los periódicos nacionales más importantes de la “ausencia de credibilidad” del Bronco, quien dicho sea de paso, ganó arrolladoramente sin un gasto en los medios importante, como sus opositores apañados por partidos políticos conocidos.
Es decir, sin dinero prácticamente logró aglutinar al estado de Nuevo León a su favor y se impuso, pero como Peña Nieto, les toca bailar con la más fea, se imaginan ¿cuánto cuesta el gasto de un ejército en la calle? Una copiosa Policía Federal, estados endeudados, sin alguien que cumpla con su potestad, con el juramento realizado ¿pero por qué?
Pese a ello, pensar en estos momentos del cambio presidencial, como que se me hace muy osado, los imponderables que puedan acumularse en los próximos dos años previos a la elección de los candidatos, sólo es una expresión callejera, como puede empeorar, puede mejorar la presencia presidencial, agobiada por errores de quienes gobiernan los estados y controlan la política interna.
En los que nadie expresa soluciones a los reales problemas del país, la productividad, la inversión interna está destrozada, desde que miles de familias migraron al país del norte, como efecto de la inseguridad en la que se han señalado a muchos funcionarios cómplices y las autoridades judiciales, es decir quienes deben velar por la justicia no hacen nada, o están coludidos o no sirven en sus ordenanzas, pero ese es otro boleto porque yo me concreto a decir, no a hacer.
Se supone que el fin de la semana próxima se hagan las decisiones partidistas de todos en sus propuestas de quienes desean gobernar Tamaulipas -muchos- francamente desbordados en su afán de servir, no de servirse, buscan que se acorte el tiempo y sean aclamados con los candidatos más útiles para servir al estado y que el pueblo esté desesperado en aclamarlos o rechazarlos, según sea el caso.
Dediquémonos pues a lo nuestro, dejemos que lo otro sea a tiempo, más hay varios perfilados que habrán de hacer las cosas bien. Esto para no caer en el exceso y ser los elegidos, como candidatos primero.


