¿Eres alguien exitoso?, ¿alguna vez te lo has preguntado?, ¿te han dicho que lo eres o incluso, que no lo eres?, ¿qué significa un logro?
La Real Academia de la Lengua Española, o sea, nuestra amiga RAE, define a “lograr”, como “gozar o disfrutar de algo”, mientras que a “éxito”, como el “resultado feliz de un negocio, actuación, etc”.
Entonces, entiendo y creo que, el ser exitoso o tener un logro, depende de lo que cada persona quiere y busca, no de lo que los demás consideren que debes hacer, tener o alcanzar.
Todos somos diferentes, tenemos prioridades, metas, sueños y deseos diversos, lo importante es que te enfoques en lo que TÚ QUIERES, el compromiso es contigo, no con nadie más.
Algunas mujeres consideran como su mayor logro ser mamá ¡y está bien! dar la vida a un ser humano, cuidarlo y educarlo no es tarea sencilla; pero si para otra lo es el estar en la cima de su profesión ¡también está bien!, se vale y nadie debería decirte lo contrario.
Muchas veces pensamos que el ser exitoso o tener grandes logros implica el reconocimiento público, ganar mucho dinero, ser aceptado, ejercer tu carrera, emprender un negocio y claro que todo esto es fantástico, pero si no son tus metas tienes otras, no importa, si para ti está bien hazlo y que el mundo ruede.
Hoy todos somos jueces en casos ajenos, opinamos, juzgamos y criticamos cuando la mayoría de las veces ni siquiera estamos enterados de toda la situación, enfócate en lo tuyo, pero respeta a los demás.
Respeta a quien es vendedor ambulante, pues no sabes el esfuerzo que pudo haberle costado hacerse de ese carrito y sus productos; respeta a quien dejó su carrera a un lado y optó por la maternidad y su familia, pues está criando a los futuros ciudadanos; respeta a quien está cómodo con su empleo, quizás realmente tiene bien puesta la camiseta y desea dar lo mejor de sí para mejorarlo.
Hace algunos años, decidí dejar mi profesión para dedicarme completo al cuidado de mi primogénita y alguien me dijo: “mmm ya te vas a quedar en la casa a cambiar pañales y lavar mamilas, ya te estancaste”.
Al final, terminé conjugando la crianza de mis hijos y el cuidado de mi familia con mi profesión y me siento enormemente afortunada, y respecto a los meses que estuve en casa puedo decir que fue el tiempo más maravilloso que he vivido.
Me permitió ver la sonrisa de mi bebé todas las mañanas al despertar, escuchar sus primeras palabras, tomarle mil fotografías, hacerle mil peinados diferentes y descubrir que nada la calmaba más que dormir sobre mi pecho.
Ahora, ser una madre trabajadora me permite mostrarle a mis hijos que como mujer puedes hacer lo que te propongas y no por eso, eres una mala madre, o una mala trabajadora.
¿Soy exitosa? ¡sí!, ¿tengo logros? ¡sí!, ¡todos los tenemos!, ¡todos somos exitosos! No importa tu trinchera, vive tus logros, disfruta tu éxito y ama tu vida.


