Ya me imagino la cara de what de los migrantes cuando pisan un Walmart gringo. La variedad de productos, de frijol, arroz, aceites y papel de baño no los hay en Carapachibey o en Caisimú, en Cuba.
Pos déjenme les digo que acá cuando había un Gualmar en Reynosaville que por cierto puso en broncas como competencia a los HEBs y Smarts, de ahí imagínense por qué se chamuscó.
Cuando les emplatico otra vez again de Walmart, no tocaré lo sabido de las hartas balaceras que han ocurrido por los chavos gringos orates, que salieron pro-nazis y se quieren echar a todos los mexicans.
No sé si dieron cuenta del bajón de las colas en los puentes internacionales, ya munchos se imaginaban que iban a pasar una situación de esas.
“Nooooo, mejor vamos a comprar en Aurrerá, es más seguro y bara la pierna y el muslo”, dice la raza.
Ya se les olvida que hace tiempo pasó que una banda de chamacos entró a una Aurrerá de repente en la noche pa’ volarse chorro de teles planas y mandado, ya sabemos que la inseguridad a veces está canija. Y luego se quejan que porqué tendremos mala fama en este pueblo.
Ya sabemos que Walmart no quiso regresar a Reynosa, luego de aquella chamuscada en diciembre del 2015.
Dicen, bueno dicen, que se debió a un problema eléctrico y que en esos tiempos habían cortes de water, ni modo que llevaran agua del canal Rodhe (si se puede) y como acá escasean los bomberos, pos nadien pudo evitar ese “accidente”.
Pos la verdad es que Walmart se le extraña aquí en la border.
Para poder ir a uno, ahora tienes que cruzar el Grande River, rumbo a la Expressway 83 en Mission, o por la Nolana en McAllen. Ahí llegas y te das harto gusto para comprarte shones de colores de Hanes, como si en Soriana no vendieran. Pero están más bara, dicen.
Imagina que ya puedes cumplir tu “american dream” de trabajar en los States y Walmart te lo cumple, porque en este súper tú mesmo, puedes marcar los productos y pagarlos solito, y sentir como si tuvieras chamba como cualquier gringo.
Si vieran a la Rosa María pasando el código de los artículos con la pistola, de una manera muy profesional:
“-¿Va a querer algo más, señor bigotón?”, me endice con estilo.
“-¿Y usted no es de por aquí?”, me cuestiona,“¿es soltero?”.
Qué llevadas son las cajeras de la border, pensé. “Soy regio y solterón”, para seguirle el juego. Pero de cuando nos conocimos esa es otra historia.
Lo cierto es que a mí me tocó la peor parte, que era la pagadera.
Pos imagínate primo, tú mesmo enbolsas las latas de frijoles y los paquetes de salchichas, luego lueguito sales con tus compras bien campante. El súper se ahorra una lana en pagarle a los cajeros, cosa que no podríamos hacer acá en la frontera, muncho menos en los tendajos de Güémez o Victoria.
Aquí en la mexican border si tuviéramos una tienda donde los clientes pudieran pagar su mandado, a poco creiban que las cosas serían iguales.
No es por desconfiar, pero aquí habría una mexican tecnique para marcar, algo como un “bip… bip” escondido, que hiciera como si marcara el precio, ya cuando salieras el ticket pos habría otro malandro en la puerta que diría “si okey, arreglado Matamoros”, oséase no problema, you can go.
Pos no se queden malpensando las cosas, acá en la border también habemos gente decente, que trabaja honestamente pa’ vivir y ganarse el bread de cada día.
Si no porqué creiban que todavía siguen contratando people en las maquilas en Texas, no sólo porque es una workforce o mano de obra de las güenas.
Verán que todos los días la raza anda cruce y cruce pa’ ir al jale, pa’ ganarse el money de una manera decente.
Y no vendemos mota ni andamos matando gente, como dicen de nosotros.


