Y los jóvenes hablaron

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Al vencer el plazo para enrolarse en la Secretaría de Seguridad Pública este martes, los jóvenes tamaulipecos hablaron y fuerte: NO quieren ser policías.
La convocatoria que esperaba sumar a 2 mil 400 estudiantes de universidades y bachillerato, apenas pudo reunir el 34 por ciento de aspirantes.
Los jóvenes tamaulipecos hablaron claro, ser policía no está dentro de sus metas de desarrollo personal y profesional.
La información publicada en el periódico El Norte indica que “Tamaulipas recibió un fuerte desaire, porque sólo se inscribieron 811 jóvenes”.
Viéndolo bien, más que recibir Tamaulipas un fuerte desaire, quien lo recibe es la dependencia encargada de reclutar nuevos elementos en este caso la Secretaría de Seguridad Pública.
Ante la insuficiencia de nuevos reclutas, decidieron ampliar el plazo para registrarse un mes más, aunque se duda que haya más afluencia.
Vale la pena analizar los motivos de la falta de entusiasmo por engrosar las filas policíacas.
Es evidente que la mayoría de los universitarios y preparatorianos no tienen entre sus metas convertirse en policías.
Considerándose que esta área del servicio público está caracterizada por elementos con bajo nivel de escolaridad, está claro que quienes decidieron ser universitarios, seguirán apostándole a terminar una carrera profesional.
El ser policía en México, es lo mismo que querer ser militar, los jóvenes lo ven como la última opción para no formar parte de la estadística del desempleo.
Cuando los jóvenes tienen la oportunidad de elegir, no se enlistan como policías o militares.
Al menos no en México, donde, especialmente los últimos cinco años, su trabajo ha sido denostado, menospreciado, corrompido, señalado como responsables de los peores crímenes.
A quién, en su sano juicio, le interesaría formar parte de un grupo estigmatizado donde, además de vivir en el peligro constante, está la posibilidad de no ser debidamente valorado.
Como comentaba en una columna anterior, haciendo una encuesta entre algunas amigas, todas opinaron que en estos momentos de inseguridad no se harían novias de un policía, menos se casarían con él.
Habrá que esperar a ver cómo resuelve Rafael Lomelí, secretario de Seguridad Pública en Tamaulipas la falta de elementos nuevos que vengan a darle otro impulso a esta área que tan bocabajeada está en los últimos tiempos.
Y mire que hay hambre en Tamaulipas y en la región, porque la convocatoria se hizo en los estados circunvecinos, a cualquier joven le caería muy bien la beca de 12 mil pesos, además de alojamiento y alimentación durante los seis meses que dure el adiestramiento en el Instituto de Formación Policial, pero ni eso fue suficiente para alentarlos a inscribirse y ser policías.
La decisión de la juventud tamaulipeca debe poner a pensar a las autoridades sobre cómo piensan y lo que esperan de su gobierno.
Antes de lanzar una convocatoria como la que hicieron, debieron de haber sondeado el camino, para no sufrir el revés que ahora sabrá Dios, como le hará la Secretaría de Seguridad Pública para resolverlo.
PARQUÍMETROS, SIGUE EL ROBO
La tranquilidad está siendo robada a los habitantes del 17 en Ciudad Victoria, la empresa encargada de poner los parquímetros los colocó incluso frente a las casas que aún están habitadas en este sector.
Se dice que al alcalde Miguel González Salum le mandaron una orden, de que no hiciera olas tratando de que los ingresos por uso de espacios de estacionamiento públicos fueran para el ayuntamiento victorense.
Y no sólo eso, le dijeron que ni gestos hiciera, porque instalarían muchos más.
El negociazo va viento en popa, las calles pertenecen ahora a un particular que ni radica en Ciudad Victoria, ni es tamaulipeco y sólo le interesa sangrar los bolsillos de quienes viven en esta capital.
¿Qué buen negocio verdad?

Correo electrónico: [email protected]

Twitter: @derroterotam

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