Febrero 10
El rey está manchado. Y ahora el supuesto heredero al trono, también.
Alex Rodríguez, la imagen de un pelotero digno de representar a la cultura estadounidense y a la dominicana por igual. Un pelotero de carisma con los fanáticos, de juego completo y, sobre todo, de integridad.
En otras palabras, “A-Rod” era la antítesis de Barry Bonds. Ahora, el antesalista de los Yanquis de Nueva York admitió haber seguido los pasos “químicos” que supuestamente Bonds siguió, con tal de alcanzarlo en el diamante.
El toletero de origen dominicano fue el jugador más joven en alcanzar los 300, los 400 y los 500 jonrones en su carrera en Grandes Ligas.
Con 553 cuadrangular en su carrera, el antesalista está apenas a 209 nueve de la marca, posiblemente manchada de Bonds. Y a sus 32 años, y considerando que promedia casi 37 jonrones por año, le debería de tomar poco más de cinco campañas recibir la corona como el más grande cañonero en la historia.
Pero Rodríguez, quien jugará con la República Dominicana en el próximo Clásico Mundial, no sólo posee poder.
También tiene más carreras producidas, anotadas y hits que los líderes históricos de esos departamentos: Hank Aaron (impulsadas), Rickey Henderson (anotadas) y Pete Rose (imparables) tenían a su edad.
La presión por ser el más grande, alega Rodríguez, fue la que le llevo al consumo de esteroides durante tres campañas con los Rangers de Texas.
La verdad es evidente, Rodríguez parecía no necesitar las sustancias ilegales para escribir su legado en los libros de Grandes Ligas.
Lo más llamativo, fuera de la exorbitante cifra, es que tiene nueve años más en su contrato con los Yanquis.
Nueve años para limpiar su imagen, o vivir en la sombra, al igual que Bonds.

