México, D.F.-
Directo al ángulo. Escopetazo al centro de la honra rojinegra. El gol de tiro libre de Marco Fabián no sólo sumó para humillar al archirrival Atlas 0-1, sino a la lucha que libra Chivas para lograr la permanencia.
De ahí la eufórica celebración del Guadalajara en el clásico tapatío, una batalla pendiente entre dos equipos ya eliminados en el torneo Apertura 2015.
Se trataba de remendar el orgullo, de lograr puntos que suavizaran la pesadilla de rozar el descenso. Y El Rebaño se tardó 76 minutos en lograrlo.
En la primera parte hubo entrega, más no anotaciones por parte del par de equipos que verán la Liguilla por televisión.
Marco Fabián pudo resguardar el prestigio rojiblanco frente al archirrival, pero sus intenciones quedaron congeladas frente al portero de los Zorros, quien desvió su disparo de tiro libre.
Toño Rodríguez, desde sus redes, también fue factor al frustrarle el grito de gol a Aldo Leao.
Al capitán del chiverío, Omar Bravo, también se le escapó la oportunidad de adelantar a su equipo cuando, frente al arco, cruzó demasiado su remate.
Había transcurrido una hora de juego y el marcador seguía 0-0. Gonzalo Bergessio quiso astillar el honor de su máximo enemigo deportivo al recibir en el área, darse la media vuelta y disparar; en ese momento Toño Rodríguez mandó a córner.
Pero Marco Fabián decidió no quedarse únicamente en ese prólogo de emociones y escribió la victoria del Guadalajara: zapatazo de tiro libre directo al ángulo para el 0-1 (76’).
El silbatazo final desató la euforia del pueblo rojiblanco, acostumbrado a alegrías efímeras y que volvió a tener esperanza con la victoria de sus Chivas.


