Guadalajara, Jal.-
Salen con la cabeza abajo, porque no se puede mirar más que el suelo, cuando se está justamente ahí. Chivas arrastra su prestigio, su rica historia, su tradición.
Rehúyen a la palabra porque no les gusta. Lo han hecho a lo largo de los últimos días. Pero hoy, los futbolistas rojiblancos no la pueden evitar. Crisis. Eso vive el Rebaño Sagrado, que ha sufrido este domingo su quinta derrota consecutiva, segunda en la Liga MX, en casa frente a Santos (0-1).
Cuatro tropiezos al hilo (dos en duelos amistosos, una de Liga y una de Copa MX) son motivo suficiente, en un club de la grandeza del Guadalajara, para generar presión. Se nota sobre el terreno de juego. El de Carlos Bustos es un equipo con máxima tensión mental. Es un equipo obligado al resultado sí o sí. Esa exigencia ahoga al cuadro titular en un mar de imprecisión.
El inicio luce prometedor, con un taconazo de Ángel Reyna que Israel Castro culmina con un disparo a las manos de Oswaldo Sánchez (‘2) y un disparo más de Carlos Fierro que también es controlado por el arquero visitante (‘7). Sin embargo, esa presión que vive Chivas provoca errores continuos. Así, aunque tiene más la pelota, no es capaz de dar claridad a sus ataques.
Cuando la pelota va y viene, sin darle adecuada intención, se vuelve inútil su viaje. El Rebaño Sagrado no genera una de verdadero peligro. Pero Santos está igual o peor.
El equipo de Pedro Caixinha sufre los estragos de la vida post Oribe Peralta.
Sin el hoy atacante del América, los laguneros tienen otro rostro, mucho más tosco e insípido. Con esos ingredientes, el partido, inevitablemente, se vuelve aburrido.
Ángel Reyna es un solista que hace esfuerzos porque la orquesta funcione. No da resultado.
Por eso, cuando decide disparar en lugar de tocar hacia Fernando Arce, que le hace la pasada por un costado, al minuto ’22, lo único que consigue, además de un disparo desviado, es evidenciar la desesperación por no encontrar la respuesta esperada en sus compañeros.
La más peligrosa de Chivas surge de la asociación. La única en la primera parte. Fernando Arce toca para Ángel Reyna, que ve adecuadamente la llegada de Omar Bravo. El capitán prolonga a la derecha para Carlos Fierro, que se acomoda con el muslo para abrirse el espacio y disparar. Oswaldo se tiende y saca a tiro de esquina, al ’41. Abucheos despiden al Rebaño Sagrado cuando se va al descanso.
Para el complemento, obligado por la presión de sumar a como dé lugar, el Guadalajara prueba con lo que tiene. Es nuevamente Fierro quien se encuentra la redonda dentro del área. Dispara como viene, fuerte y raso. Oswaldo se lanza sobre su izquierda y con una gran atajada evita el gol rojiblanco, al ’49.
Luego, prueba la táctica fija. Fernando Arce levanta la mano para indicar la jugada ya trabajada. El centro desde el costado derecho es al corazón del área. Algunos han atraído marcas para que Carlos Salcido quede solo a la altura del manchón penal. Cabezazo a las manos del portero, al ‘50. No sirve.
Enseguida, el único recurso que ha dado resultado en el torneo: el tiro libre. Los únicos dos goles de Chivas en el Apertura 2014 fueron por esa vía. Fernando Arce acomoda la redonda. El disparo supera la barrera, pero jamás baja. Se va por encima del arco, al ‘75. Eso tampoco sirve.
Una opción más en el repertorio. El disparo lejano. Pero el recién ingresado David Toledo dispara con más desesperación que convicción. Y así, visto está, es imposible darle al esférico la dirección adecuada. Se va muy por encima de la portería, al ’78. A Chivas nada le sirve.
Y el duelo parece condenado a un insípido 0-0. Pero lo dicho: la presión del Guadalajara se refleja en la fragilidad de su defensa, que tiembla cada vez que ve aproximarse al Santos Laguna, aunque sea sin claridad. Siempre hay sensación de peligro cuando el balón se acerca al área rojiblanca.
Insiste al frente porque así está obligado. No le queda más. Y un tiro de esquina a favor termina en catástrofe. La pelota sale rechaza. Termina en pies de Darwin Quintero. Acelera las piernas. Carrera frenética, siempre con la pelota controlada. Jesús Sánchez es el único hombre que queda frente al atacante.
“Chapo” se entrega de forma ridícula. Quintero se lo quita sin problema alguno. Lo deja tendido sobre el césped. Encara al arquero Antonio Rodríguez. Con una finta lo saca de la jugada. Empuja al fondo. Gol de Santos Laguna, al ’86. La única aproximación. Suficiente para hundir al Rebaño Sagrado.
El silbatazo final marca el inicio de una crisis. Quinta derrota consecutiva del Guadalajara. Segunda en la Liga MX. Puebla está ya a sólo dos puntos del Rebaño Sagrado en la tabla porcentual. El descenso acecha al cuadro rojiblanco, que no tiene pies ni cabeza. El proyecto de Carlos Bustos, Rafael Puente y Juan Francisco Palencia no funciona.


