Monterrey, N.L.-
Diego Pablo Simeone es el núcleo de la personalidad de este Atlético de Madrid. Es un binomio que dura más de una década y pocas veces un club descansó tanto en un solo nombre.
Simeone es argentino, y eso cubre de albiceleste a su equipo, pero la conexión va mucho más allá, ni empezó con él, ni se limita a él, por más que él sea el espíritu y el cerebro de la actual versión del Atlético que disputará este mes el Mundial de Clubes FIFA.
En la plantilla actual hay seis jugadores argentinos (Musso, Nahuel Molina, Rodrigo de Paul, Ángel Correa, Julían Álvarez y Giuliano Simeone), pero la nómina va mucho más allá, pues en el cuerpo técnico de Simeone les acompañan Pablo Vercellone, Nelson Vivas o Gustavo López.
La plantilla tiene acento y costumbres del lugar de origen del entrenador, la identificación es inmediata. Pero ni siquiera es algo presente. Pepe Pasqués, que se pasó 10 años junto a Simeone como parte de su cuerpo técnico, arranca su conversación con FIFA.com exactamente por ahí, recordando esa unión pasada.
“Más allá del proceso larguísimo del Cholo Simeone, que es verdad que tiene muchos argentinos hoy por hoy en el equipo, esto viene de larga data. Coco Basile, Panadero Díaz, el ratón Roberto Ayala, el cacho Heredia… son futbolistas y entrenadores que a lo largo de la historia han pasado por el club”.
El listado final de jugadores se va hasta 59, la segunda nacionalidad más repetida en el pasado rojiblanco fuera de los españoles. Pasqués explica que, aunque hoy Simeone sea el centro de esta conversación, la ligazón del club con el país sudamericano va mucho más allá y tiene curiosas ramificaciones.
“El presidente Enrique Cerezo se dedica a la cinematografía y siempre ha tenido muchísima relación con artistas, actores y actrices argentinos a lo largo del tiempo, porque también al público español le encanta el cine de allí”, comenta Pasqués a FIFA.com.
El vínculo con Racing Si se quiere hilar más fino, Pasques señala que la relación no es solo con Argentina, sino que si uno se fija bien, por detrás aparece concretamente un equipo del país:
“Simeone y yo somos, justo desde que nacimos, hinchas de Racing, y lo hemos hablado, hay muchas raíces en común, en lo bueno y en lo malo. Deportivamente podríamos decir que ambos son el tercero en discordia, por el Madrid y el Barcelona en España, por Boca y River en Argentina. Ambos pasaron dos años en segunda, tienen hinchadas muy seguidoras, que se unen más todavía en la desgracia que en la felicidad. Se han fortalecido con los golpes, Racing estuvo 35 años sin salir campeón y cuando nosotros lo conseguimos en 2011 el Atlético llevaba sin ganar la liga desde que el propio Simeone jugaba”.
¿Afecta todo ese vínculo transatlántico a lo puramente futbolístico? ¿Hay una manera de jugar que engarce al Atlético y a Argentina? Es difícil de decir, fundamentalmente porque si ya es complicado determinar un solo estilo para Simeone, todavía lo es más para la historia de Argentina.
Pasqués recuerda que Argentina es tan Menotti como Bilardo, pero sí es capaz de encontrar alguna característica que define al fútbol del país y también se ve en el Atlético.
“El hecho de ser aguerrido, contragolpeador, como fue el de Simeone, aunque ha ido cambiando, cuadra con el país, porque el jugador argentino tiene una calidad, pero tampoco deja de tener esa impronta emocional que solemos tener y en muchos casos gusta”, cuenta Pasqués a FIFA.com.
El Atlético, y por extensión la ciudad de Madrid, tiene una ventaja para todos los que terminan recalando allí. Hay una cercanía cultural evidente, que ayuda a la asimilación, todavía más cuando al llegar hay más argentinos por ahí.
“Del mismo modo que mucha gente en Argentina tiene raíces españolas y argentinas, en los últimos tiempos muchos argentinos han tenido que emigrar a España ¿por qué? hay cuestiones comunes, evidentemente, el idioma te acerca mucho”, explica Pasqués.
El asado y el mate
Dentro del Atlético de Madrid, la argentinidad se nota en la convivencia: “Yo recuerdo en el primer equipo que conocí, que empezó a irse en 2018 o 2019, que aunque había una unión de todos es verdad que en las concentraciones los argentinos y los uruguayos iban a su propia mesa, los españoles a otra… es lógico, pero es cierto que se veían mucho el asado o el mate como parámetros casi fundacionales del Río de la Plata, que unen mucho”, reflexiona, uniendo en este pensamiento a uruguayos como Giménez o Godín, porque no son lo mismo pero la cercanía es evidente.
Lo argentino es clave en el Atlético, y también es contagioso. El mate, algo tan de la ribera del río de La Plata, ha terminado llegando a otros jugadores, incluso algunos que no se ver venir por el abismo cultural con sus lugares de nacimiento.
“En el caso de Antoine Griezmann, muy jovencito estaba ya en las inferiores de la Real y allí había algunos jugadores uruguayos que desde el principio lo incursionaron. Y, aunque te parezca mentira, nosotros, que éramos muchos argentinos y uruguayos, le hemos hecho tomar mate a Kieran Trippier”, dice entre risas Pasqués.
Diego Pablo Simeone es el núcleo de la personalidad de este Atlético de Madrid. Es un binomio que dura más de una década y pocas veces un club descansó tanto en un solo nombreSe hizo célebre lo de Trippier y el mate, tanto que le ofrecieron anunciarlo.
Pasqués, hasta ese momento, pensaba que no era más que una broma, pero el lateral le iba a demostrar que no: “Yo tenía un amigo que me dijo que quería hacer una publicidad de una marca de yerba, muy conocida, y quisieron mandarle a Trippier, porque decía que le gustaba, lo había visto en el Tottenham. Le mandaron un pack, se la di para la foto pensando que la iba a devolver y se la quedó, y lo tomaba de vez en cuando. Hemos metido a fuego lento el asado con la carne más cocida, y el mate”.
En este Mundial de Clubes están Boca y River para representar Argentina, pero un pedazo del corazón atlético también tiene los colores albicelestes.
Con información de FIFA.COM
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