Cd. de México.-
El orgullo de la dinastía Linares sufrió la noche del 30 de julio de 1989 un golpe implacable en la Plaza de Toros de Monterrey, cuando el legendario Demon descubrió la identidad de Max Linares, afrenta que tres décadas después no ha olvida la familia tapatía.
Así que en cada oportunidad que tiene el Rayo de Jalisco Jr. intenta “sacarse” esa espina con el moderno demonio azul.
“Siempre he pensado en que debo cuidarme las espaldas todo el tiempo, a mis rivales les pido que se formen: campeonatos, cabelleras, carreras, lo que quieran”, advirtió Demon Jr., luego de haber ganado la copa por el 68 aniversario de la Arena Afición.
Un duelo en el que también enfrentó a Dr. Wagner Jr., otro que no olvida viejas rencillas, “él sigue queriendo ‘comerme el mandado’, pero no va a poder, soy un demonio y nada me va a parar”.
Y volverá a enfrentar esta noche al galeno, en la función de homenaje a Pierroth, una batalla en la que hará una tregua peligrosa con el Rayo de Jalisco Jr. “No sé qué pueda suceder. Es una rivalidad de muchos años, él está sentido y ardido porque mi padre le quitó la máscara al suyo, pero a la hora que quiera, estoy para servirle”.


