Querétaro, Qro.-
Gracias a su constancia y dedicación en los entrenamientos, la taekwondoín queretana Matilda Cesarman Nava por fin pudo colgarse la medalla de oro en la más reciente edición de la Olimpiada Nacional.
La pequeña de 14 de edad lo había intentado en varias ocasiones, sin embargo, fue hasta la edición 2018 de este certamen que logró subir a lo más alto del podio en la categoría -39 kilogramos.
“Han sido trabajos difíciles, yo llevo clasificando cinco veces para la Olimpiada Nacional sólo que había sido eliminada, a veces en las primeras rondas o en las rondas por las medallas, el año pasado me quedé a una de medalla y este año disfruté mucho todo, era la primera vez que iba a Chihuahua, conviví con nuevos amigos. Me concentré en mí para poder ganar y lograrlo”, dijo la atleta.
Y quiso reconocer la labor de las personas que la rodean “principalmente mi profesor (Rodrigo Salazar), también se lo dedico a mi familia, a mi papá que siempre me ayuda a no rendirme, a mi mamá que es la que me empuja siempre y a mi hermanita que ella sabe taekwondo y podemos comunicarnos bien, aunque ella me grite desde las gradas yo la escucho”.
Ahora se alista para concentrarse durante una semana en el Centro Nacional de Desarrollo de Talentos Deportivos y Alto Rendimiento (CNAR), en el mes de julio, para después competir en Texas, Estados Unidos.
“Fue un momento feliz cuando me enteré de que me iban a concentrar, me puse a brincar, ya he hecho eso una vez y es divertido porque es como vivir en otro lugar, pero no tienes a tus papás, entrenas y te la pasas bien con tus amigos. Estoy muy contenta por estar casi en selección nacional, espero poco a poco representar a México en algún torneo importante”
Por último, explicó lo que significa el taekwondo en su día a día “el deporte es para mí una forma de olvidarme de todo lo que me está pasando, entrenó y se me olvida todo, estoy enferma y se me quita la enfermedad, si traigo problemas con mi mamá voy a entrenar y me la paso mejor”.


