Cd. de México.-
Sergio “Checo” Pérez está cerca de definir su futuro. El plazo que el piloto mexicano se autoimpuso para decidir el rumbo de su carrera profesional llegará a su fin el último día de junio.
Para el jalisciense de 35 años, es importante regresar a la máxima categoría del automovilismo con un equipo que le pueda ofrecer la oportunidad de pelear por algo.
Sin embargo, las escuderías establecidas no han ofertado algún lugar para el veterano que se ha mantenido a lo largo de 14 temporadas, registrando seis Grandes Premios conquistados, un subcampeonato de pilotos y dos campeonatos de Constructores.
Pese a la crisis de resultados que ha enfrentado Red Bull con la salida del mexicano —por darle un espacio al neozelandés Liam Lawson y después al nipón Yuki Tsunoda—, regresar a la escudería austríaca no es opción.
La apertura de Cadillac para el próximo año podría resultar un salvavidas para Pérez, ya que la marca busca a un líder experimentado que los pueda poner a competir pese a ser novatos.
No obstante, unirse a ellos representaría un reto y una incongruencia con el camino que pretende tomar Pérez, pues la marca está en fase de construcción y, antes de poder establecerse en la parrilla, deberá enfrentar las dificultades que la competencia ha logrado superar desde hace años.
De aceptar la oferta de Cadillac, nuestro compatriota sería parte del nacimiento de una nueva firma y, pese a que se le dificultará competir al nivel de los demás, sentaría los cimientos de las próximas generaciones que tomen su lugar.
La última palabra la tendrá la Fórmula Uno, pues tener una oportunidad con el nuevo equipo no está garantizada.


