Atlanta, EU.-
El último boleto a la gran final del torneo más importante del balompié no podía definirse de una mejor manera que con un enfrentamiento clásico que reaviva la histórica rivalidad de Argentina contra Inglaterra. Entre la alta tensión futbolística y geopolítica que divide históricamente a ambas naciones, los hinchas compartieron algo en común en las calles: la ferviente ilusión de ver a su país jugar el partido decisivo en Nueva York.
Desde las inmediaciones del Parque Olímpico del Centenario hasta las puertas del estadio de Atlanta, miles de seguidores de las dos escuadras convivieron de manera pacífica, aunque intercambiando un sinfín de cánticos tradicionales de sus respectivas culturas futboleras.

El origen histórico tras la rivalidad de Argentina
Mientras algunos aficionados europeos entonaban con orgullo el “Football’s coming home” (el futbol volverá a casa), las respuestas del bando albiceleste no se hicieron esperar con el clásico “para ser campeón, hoy hay que ganar” y los infaltables saltos colectivos para evitar ser catalogados bajo el término de “inglés”.
Esta rivalidad de Argentina trasciende la cancha de juego y se traslada al terreno de lo emocional y los recuerdos de familia. Damián, un hincha originario de Buenos Aires, explicó los motivos que hacen tan pasional este cruce:
“Para mí representa mucho, por mi abuelo, que fue militar y estuvo en la Guerra de Malvinas. Este evento es un quiebre por ser el posible último partido de Messi. Él no nos debe nada, pero sería un gran broche de oro a toda su historia ganarle hoy a Inglaterra. Yo cedo la final, el bicampeonato, por hoy ganarle a estos ingleses”, expresó conmovido.
La perspectiva de los aficionados rivales
Del lado opuesto, los británicos tampoco olvidan los antecedentes en Copas del Mundo y ven en esta cita deportiva la oportunidad perfecta para ajustar cuentas pendientes sobre el terreno de juego.
“Maradona es una desgracia, un tramposo, siempre lo fue, pero la venganza llegará. Ojalá que ganemos con un gol con la mano”, comentó emocionado un aficionado inglés de cara al arranque del cotejo mundialista.
Por su parte, el folclor latinoamericano se hizo presente de formas inesperadas. Carlos, un aficionado originario de Yucatán, viajó para presenciar el partido portando un jersey de los Valedores de Iztacalco y confesó abiertamente su deseo de ver triunfar a los Tres Leones, justificando su preferencia debido a la marcada enemistad deportiva que existe entre la Selección Mexicana y la albiceleste.
Al final de la jornada, la eterna rivalidad de Argentina con el conjunto inglés sumó un nuevo capítulo dorado a su historia que dejó sensaciones imborrables para los miles de espectadores que se dieron cita en territorio norteamericano.
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