Ciudad de México.-
Andy Ruiz no pudo confirmar que es una realidad en los pesos completos, luego de perder por decisión unánime (119-109, 118-110 y 118-110) ante Anthony Joshua, quien recuperó sus cinturones de campeón mundial de la AMB, OMB y FIB.
El desempeño del mexicano fue irreconocible, en comparación con el que tuvo el 1 de junio. En Nueva York fue rápido y contundente con su pegada, lo que le permitió derribar y vencer al británico. En Riad, en cambio, se vio lento y lo máximo que pudo lastimar al inglés fue con un corte en el párpado izquierdo en el tercer episodio del combate.
“No quiero decir que los tres meses de fiesta no me afectaron, porque es verdad que lo hicieron. Debo aprender de este error”, dijo en rueda de prensa el mexicano, quien pone su récord en 33 victorias (22 nocauts) y dos derrotas.
Si la preparación de Ruiz no fue la adecuada, la de Joshua fue todo lo contrario. El británico, quien mejoró su foja a 23 triunfos (21 nocauts) y un descalabro, marcó 107.5 kilos en el pesaje, cifra menor a la que tuvo en el primer pleito. Para ello, redujo la sal en sus comidas, tuvo tres meses de entrenamiento que no interrumpió ni por su cumpleaños y recibió los consejos de Wladimir Klitschko, quien le dijo que se concentrara en su boxeo y no en tonificar su cuerpo.
Eso hizo Joshua. Rodeó el ring y mantuvo a distancia a Ruiz con su jab, para luego castigarlo con volados o rectos de mano derecha. El mexicano se vio frustrado, porque sus golpes no encontraban a su rival, por la rapidez del inglés y por su poco fondo físico. Al final, aceptó la derrota y reconoció que Joshua fue superior.
“Tanta parranda me pasó factura”, confesó Ruiz sobre su breve reinado como campeón, en el que acudió a programas de televisión, se reunió con el presidente de México y compró autos lujosos para él y sus padres. “No me preparé debidamente. Engordé mucho. No quiero dar excusas, él ganó… Si tenemos una tercera, tienen que creerme que me pondré en forma. Estaré en la mejor condición de mi vida”.


