Monterrey, N.L.-
Fotos: bryanadams.com
A sus 67 años de edad, la leyenda del rock Bryan Adams no solo demostró que aún tiene mucho que dar en el escenario, sino que también tiene un par de trucos bajo la manga con los que puede sorprender a su audiencia.
El cantante —una de las mejores exportaciones de Canadá a la escena roquera, además de Rush, Joni Mitchell, Alanis Morissette y Neil Young— regresó a la Arena Monterrey con su gira Roll With The Punches, donde, de nueva cuenta, regaló un viaje por la ruta de la nostalgia, en el que temas clásicos que lo catapultaron a la fama en las décadas de los ochenta y noventa se convirtieron en el vehículo perfecto para una noche de recuerdos juveniles.
El show, como el mismo Adams explicó en una de sus múltiples interacciones con la audiencia —donde, incluso, habló español—, consistió en ofrecer todas las canciones que sus fanáticos conocen… y otras más que pudo recordar.
De hecho, y en honor a la verdad, el setlist presentado por Adams y su banda es casi el mismo de la gira So Happy It Hurts, que se presentó también en la Arena Monterrey el 6 de febrero de 2024 y que contempla una (muy buena) nueva versión de Heaven, ahora sin el reconocido piano.
Entre las principales variaciones estuvo que en esta ocasión interpretó Heat of the Night, del disco homónimo de 1987 y que, en lugar del Chevrolet Corvair que apareció volando sobre el auditorio hace un par de años, fue un guante de box gigante color plateado.
A ello hay que agregar que presentó cuatro canciones nuevas de su más reciente producción: Make Up Your Mind, Never Ever Let You Go, Will We Ever Be Friends Again y Roll With the Punches, que le da nombre al nuevo disco.
La noche arrancó sorpresivamente, pues cuando las luces se apagaron y todos esperaban ver a Adams en el escenario, el cantante apareció a varios metros de distancia, sobre un templete ubicado cerca del auditorio y armado únicamente con su guitarra y una armónica, con las que interpretó Can’t Stop This Thing We Started, Straight From the Heart y Let’s Make a Night to Remember.
Cumplida la travesura y acompañado por su muy competente banda, conformada por Keith Scott en la guitarra principal y coros, Pat Steward en la batería y Mutt Lange —legendario productor de artistas como AC/DC y Def Leppard— en los teclados, Adams ahora sí tomó el escenario y arrancó fuerte con éxitos como Kick Ass, Run to You y Somebody.
Para ayudar al recorrido nostálgico, en canciones como Do I Have to Say the Words? (de 1992) y This Time (de 1983) se proyectaron en la pantalla gigante los videoclips originales. Incluso, en el caso del tema incluido en el álbum Cuts Like a Knife, la tocaron intentando sincronizarse con las imágenes, consiguiendo una curiosa unión entre el Adams de 24 años y el de 67.

Durante su exitosa carrera, algunos de los mayores hits que el canadiense tuvo los logró en colaboración con otros artistas; es por ello que en el setlist no pudieron faltar It’s Only Love, que grabó junto a Tina Turner; Have You Ever Really Loved a Woman?, que tuvo la guitarra de Paco de Lucía y, por supuesto, All for Love, que grabó junto a Rod Stewart y Sting y alcanzó el número uno en la lista de Billboard el 22 de enero de 1994.
Fiel a este estilo de colaboraciones, Adams sorprendió de nueva cuenta a la audiencia al declararse amante de la música mexicana y llamar al escenario a Dania Valenzuela y su hermano Edgar, integrantes de la agrupación de corridos tumbados “Estilo Sin Límite”, originaria de Nogales, Sonora, con quienes interpretó su versión del tema Ando Bien Pedo de Los Recoditos.

La noche regresó al rock y ofreció uno de los momentos más altos cuando el cantante invitó a la audiencia a bailar, cantar y hasta despojarse de sus playeras al son del rockabilly You Belong to Me y Twist and Shout. Sorprendentemente, el llamado del cantante cayó en suelo fértil, pues varios asistentes —hombres y mujeres— se despojaron de sus camisetas, lo que fue consignado por las pantallas gigantes.
Una pausa acústica con Will We Ever Be Friends Again, Here I Am y When You’re Gone solo sirvió para que la gente recuperara el aliento y entrara de lleno al cierre del concierto con The Only Thing That Looks Good on Me Is You, (Everything I Do) I Do It for You, Back to You, Summer of ’69 y Cuts Like a Knife.
La noche terminó con Adams solo en el escenario, armado únicamente con su guitarra, para cantar All for Love y despedirse de una audiencia que, por poco más de dos horas, sintió que iba a tener 18 años para siempre.


