Riesgo de nuevas inundaciones en Nepal

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Roma, Italia.—

El peligro y riesgo de nuevas inundaciones aún persiste para la población de la zona entre Nepal y el Tíbet, que sobrevivió al derrumbe de la enorme masa de hielo, lodo y escombros que cayó desde una altitud de 5.000 metros al valle, causando la muerte de cientos de personas.

La alerta la dio la climatóloga del Consejo Nacional de Investigaciones de Italia (CNR), Marina Baldi, quien atribuye el deshielo de los glaciares, algunos de los cuales se derrumbaron repentinamente, al cambio climático. “El desprendimiento de hielo —explicó a ANSA— fue sin duda causado por el calentamiento global. Las imágenes tomadas por los satélites del Sistema de Observación de la Tierra (EOS) de la NASA antes y después del evento muestran que parte del glaciar ha desaparecido; sin embargo, aún no permiten hacerse una idea del volumen total restante. Por lo tanto, no se pueden hacer predicciones sobre cuándo podría ocurrir el próximo colapso ni sobre su intensidad”.

Alerta climática y antecedentes en la región

Según Baldi, el fenómeno podría repetirse si la parte restante también colapsara; por consiguiente, las alertas por el riesgo de nuevas inundaciones para la población superviviente siguen siendo constantes.

La climatóloga señala que fenómenos similares, aunque menos intensos, se han registrado varias veces en el sudeste asiático y en los Alpes suizos, donde “el centro de información geofísica del país registra que grandes masas de hielo se han derrumbado con enormes cantidades de escombros”.

Baldi sostiene que el fenómeno ocurrido entre Nepal y el Tíbet puede clasificarse como una inundación, siempre que se destaquen los eventos que la acompañaron: el derretimiento del hielo y el deslizamiento de tierra con el colapso de los escombros, mientras que el terremoto provocado por el colapso del glaciar no tuvo impacto en la formación del gigantesco deslizamiento.

Análisis sísmico y causas del colapso

El Instituto Nacional de Geofísica y Vulcanología (INGV) confirma que el terremoto fue consecuencia del colapso, y no al revés, según el último análisis de datos sísmicos e imágenes satelitales, incrementando el monitoreo ante el riesgo de nuevas inundaciones.

“Según una reconstrucción inicial, los escombros obstruyeron temporalmente el río Lhende Khola, y la posterior ruptura de la represa natural liberó un flujo masivo de agua, lodo y escombros que arrasó los asentamientos aguas abajo”, explican los expertos del INGV en un comunicado.

Análisis posteriores atribuyeron la señal sísmica al colapso del glaciar y al flujo de escombros resultante, que liberó energía comparable a la de un terremoto de magnitud 5.2, recalculada a partir de la inicial 4.4.

En esas mismas zonas, recuerda Baldi, “en agosto del año pasado, un lago glaciar en el cercano Tíbet se desbordó debido a las altas temperaturas que favorecieron el deshielo y las fuertes lluvias (ambos factores aumentaron significativamente el nivel del lago) en la región montañosa”, manteniendo latente el riesgo de nuevas inundaciones.

Para conocer más sobre el monitoreo espacial y satelital de glaciares y cambio climático, se puede consultar el sitio oficial de la NASA.

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