Washington, EU.-
Ante la tormenta política que desató en Washington, la Casa Blanca dedicó la jornada de este miércoles a defender la decisión del presidente Donald Trump de despedir de forma fulminante al director del FBI, James Comey, y rechazó los reclamos para designar un fiscal especial que supervise la investigación sobre la presunta injerencia rusa en la campaña presidencial estadounidense, que estaba en manos de Comey.
El caso se complicó más cuando varios medios estadounidenses, entre ellos “The New York Times” y “The Wall Street Journal”, aseguraron que funcionarios públicos confirmaron que, una semana antes del despido, Comey pidió al Departamento de Justicia más recursos para profundizar en la investigación.
La senadora Dianne Feinstein, la demócrata de mayor rango de la Comisión Judicial del Senado, dijo a periodistas que tenía entendido que Comey buscaba más recursos para la investigación del Buró Federal de Investigaciones (FBI por sus siglas en inglés) sobre la supuesta injerencia rusa del año pasado. También dijo que el 15 de marzo se reunió con Comey, quien le aseguró que había “una gran investigación de contrainteligencia y criminal”.
La administración Trump niega que las pesquisas sobre el papel que habría jugado Moscú para favorecer al magnate hayan tenido que ver con el despido y aseguró que la decisión no fue súbita, sino algo que se meditó durante meses, aunque todavía dos días de su toma de posesión, Trump alabó el trabajo de Comey, lo abrazó e incluso le lanzó un beso en una recepción. Hasta hace pocos días seguía felicitándolo por su trabajo.
Pero este miércoles, Sarah Huckabee Sanders, una de las portavoces de la Casa Blanca, subrayó que las dudas sobre el desempeño de Comey eran profundas en el presidente y que tras una reunión con el fiscal general adjunto, Rod Rosenstein, pidió que se redactara un informe sobre las dudas relacionadas con si Comey era adecuado para el cargo. Esa sería la carta que el presidente usó como base para despedir a Comey.
Huckabee señaló que el ex director del FBI cometió “una gran cantidad de errores” e incluso habló de supuestas “atrocidades” ligadas a que Comey habría pasado por alto jerarquías del Departamento de Justicia. “Fue una erosión de confianza”, insistió.
“No estaba haciendo un buen trabajo. Simplemente. No estaba haciendo un buen trabajo”, fue la explicación de Trump sobre por qué despidió a Comey, tres frases que pronunció desde el Despacho Oval antes de reunirse con Henry Kissinger, ex secretario de Estado del gobierno de Richard Nixon, protagonista del escándalo Watergate que le costó el cargo y que muchos comparan ya con la trama rusa que afecta al actual gobierno. “Cuando se calmen las cosas, me lo van a agradecer”, dijo Trump vía Twitter.
Enojado porque la investigación de la trama rusa sigue vigente en el país, Trump supuso que despedir a Comey iba a recibir el espaldarazo de los demócratas, quienes desde noviembre acusan al ahora ex director del FBI de hacer que Hillary Clinton perdiera las presidenciales al reabrir la investigación sobre su uso del correo electrónico. “Los demócratas se han quejado durante meses de Comey y ahora que está despedido pretenden estar ofendidos. ¡Falsos hipócritas!”, tuiteó Trump.
Pero los ataques han sido duros y la petición de profundizar en la investigación de forma independiente resuena cada vez más fuerte. Ni los republicanos han cerrado filas en torno al mandatario, y más de una docena de senadores de este partido expresaron su preocupación ante el despido de Comey.
“El momento en que ocurre esto y las razones no tienen sentido para mí”, dijo el senador Ricard Burr, presidente del Comité de Inteligencia del Senado, que al igual que el FBI investiga los lazos de Rusia con la campaña de Trump. Dicho comité invitó al funcionario despedido, Comey, a comparecer en una audiencia pública para que explique en qué situación dejó la investigación. La administración rechaza que se requiera, como exigen los demócratas, nombrar un fiscal especial que investigue los presuntos lazos entre el entorno de Trump y Moscú. “No hay evidencia de colusión entre la campaña de Trump y Rusia… No pensamos que sea necesario”, dijo Huckabee.
Por la tarde, el presidente se reunió con el director interino del FBI, Andrew McCabe, mientras se empieza a hacer la selección de los candidatos a liderar la agencia de inteligencia.
El huracán coincidió con la visita a Washington del canciller ruso, Serguei Lavrov, quién bromeó sobre el asunto haciéndose el sorprendido por la destitución de Comey. Trump se reunió con Lavrov y el embajador de Moscú en EU, Sergey Kislyak, una de las figuras clave para entender el escándalo de las conexiones rusas entre el entorno de Trump y el Kremlin.


