Una fiesta con libros, rosas, teatro y cine en museo universitario

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México, D.F. / Abril 15.-
Como en cualquier gran celebración, en la “Fiesta del Libro y la Rosa” 2011 no pudo faltar la buena música ni la alegría que ofrece la danza; tampoco faltó el entusiasmo de los asistentes que se deleitaban entre tantos libros y rosas esparcidos a lo largo de los 43 stands que rodeaban la explanada del Museo Universitario de Arte Contemporáneo (MUAC).
Pero en este festejo tan especial hubo hasta teatro y cine, además de lecturas de poesía en voz alta, cuenta cuentos y subastas de libros y muchas actividades organizadas por la UNAM con el fin de festejar a los grandes anfitriones de esta celebración anual: la lectura, los libros, los lectores, los escritores y los editores.
Inspirada en un festejo español, particularmente de Barcelona, donde se celebra cada 23 de abril el Día de San Jorge entre libros y rosas, y con motivo del Día Mundial del Libro y del Derecho de Autor (en esa misma fecha), desde hace tres años la Fiesta del Libro y la Rosa busca hacer de la lectura un vínculo social y afectivo.
Un intercambio de letras
Este jueves, desde las 9:30 de la mañana y hasta las 11 de la noche, universitarios, escritores, editores, actores y periodistas se dieron cita en la explanada del MUAC y en otros recintos y rincones del Centro Cultural Universitario para ser partícipes en este festejo anual en honor de la palabra impresa.
Cada quien celebraba a su manera: los actores Arturo Beristáin, Cecilia Suárez, Karina Gidi, Juana Manuel Bernal y Héctor Bonilla leyeron cuentos en voz alta; el caricaturista Trino, los escritores Francisco Hinojosa y Berta Hiriart platicaron con el poeta Eduardo Langagne en el vestíbulo de la “Sala Nezahualcóyotl”; al interior de ese recinto, otros escritores: Carmen Boullosa, Ignacio Padilla y Paco Ignacio Taibo II participaron en el encuentro “Los niños perdidos de Nuncajamás”, mientras que, en el vestíbulo de las salas de cine, Guadalupe Loaeza y Sara Sefchovich participaron en las “Charlas con café”.
Otros menos famosos, pero no por eso menos entusiastas, también compartieron la belleza de los libros y los placeres de la lectura.
La creación de un cadáver exquisito estuvo a cargo de quienes sintieron la necesidad de expresarse en 140 caracteres para, con la escritura de una línea, crear un poema colectivo que se podía seguir en Twitter.
En esta fiesta nadie se quedó si leer. Para ellos o para quienes querían conocer los mundos alternos ofrecidos por los libros que donaron las editoriales participantes en la Fiesta, algunos institutos de investigación de la UNAM y algunos lectores dadivosos, estaban los “Libros Libres”. Quienes se llevaban uno de estos libros no sólo se comprometían a leer el ejemplar, sino a devolverlo para que otra persona pudiera disfrutar de su lectura.
En busca de la tradición
La idea de la “Fiesta del Libro y la Rosa” es que nadie se quede sin un libro y sin una rosa. Los vendedores regalan rosas a los compradores de libros, y los amigos o novios aprovechan la ocasión para obsequiar cualquiera de estos dos valiosos objetos a sus seres queridos.
De esta tradición que pretende instaurar la UNAM, el coordinador de Difusión Cultural de la máxima casa de estudios, Sealtiel Alatriste, destaca: “El objetivo de esta fiesta es abrir en esta plaza central del Centro Cultural Universitario un espacio para la convivencia, para que, con el regalo de un libro y una rosa, se pueda dar un acto de fraternidad, y que la base de ésta quede simbolizada por la cultura y por una rosa, que es el símbolo de la confraternidad, del cariño y del amor”.
Pero ¿qué pasa con los que no son lectores? ¿ésta también es una fiesta para ellos? “Quienes no leen y vienen a la fiesta podrán acercarse a los libros. Uno puede leer o quiere leer no necesariamente porque sea mejor persona, sino porque es muy divertido, es uno de los grandes entretenimientos que ha inventado el hombre, lo puedes hacer en cualquier momento y lugar”, dice Alatriste.

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