Ciudad de México.-
Organizaciones ambientalistas denunciaron la construcción de una carretera de 16 kilómetros en el municipio de Tulum, Quintana Roo, presuntamente ejecutada por el Ejército Mexicano sobre el sistema de cuevas inundadas Sac Actun, considerado uno de los acuíferos subterráneos más grandes y frágiles del mundo.
La denuncia fue presentada por Sélvame MX, Greenpeace México y el Centro Mexicano de Derecho Ambiental (CEMDA), quienes advirtieron que la obra representa una amenaza para la selva maya, los ecosistemas de la región y el suministro de agua dulce que abastece a comunidades locales y al corredor turístico de la Riviera Maya.
De acuerdo con las organizaciones, la carretera atraviesa una zona de selva virgen, se construye sobre un terreno kárstico altamente vulnerable y se asienta directamente sobre el sistema de cuevas inundadas Sac Actun y colinda con el sistema de la Falla de Holbox, una fractura geológica que actúa como el principal corredor hidrogeológico de la Península de Yucatán.
Aseguran que el proyecto no responde a necesidades de movilidad pública, conectividad regional ni al acceso a servicios básicos para comunidades indígenas, por lo que cuestionaron su utilidad.
“Esta carretera es un vector de destrucción masiva. No es para la gente; es una cicatriz de 16 kilómetros abierta en selva virgen con el único propósito de detonar la especulación inmobiliaria, propiciar invasiones y meter el desarrollo urbano desordenado a la fuerza sobre el acuífero”, afirmó Pepé Tiburón, representante de Sélvame MX.
Las organizaciones señalaron que la obra deriva de acuerdos entre la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) y núcleos ejidales de la zona, aunque sostienen que en el área afectada no existen actividades agrícolas ni asentamientos humanos que justifiquen la construcción.
Riesgos ambientales
Especialistas advirtieron que la utilización de maquinaria pesada y la pavimentación sobre el sistema Sac Actun podrían generar daños irreversibles al ecosistema.
Entre los principales riesgos identificados destacan posibles colapsos y hundimientos debido a la fragilidad de la roca caliza que cubre cenotes y cavernas, la interrupción de los flujos naturales de agua subterránea hacia el océano y la contaminación del acuífero por filtraciones de combustibles y residuos.
El director ejecutivo de CEMDA, Gustavo Alanís Ortega, señaló que la construcción amenaza al sistema de ríos subterráneos más grande del mundo y podría afectar el hábitat de hasta 78 especies en riesgo de extinción.
Asimismo, aseguró que el proyecto podría contravenir disposiciones del Programa de Ordenamiento Ecológico Cancún-Tulum, así como de la Ley General de Desarrollo Forestal Sustentable y la Ley General de Vida Silvestre.
Además, Pedro Uc, defensor del territorio maya, advirtió que los pueblos originarios son quienes enfrentan las mayores consecuencias de este tipo de megaproyectos.
Explicó que la pérdida de selva afecta directamente las actividades tradicionales de las comunidades, como la milpa, además de generar desplazamientos hacia centros urbanos.
“Cuando nos levantamos a defender el territorio lo hacemos desde nuestro pensamiento maya, desde nuestra espiritualidad y nuestro origen como pueblo. Estos proyectos vienen y se apropian de nuestro territorio”, expresó.
Piden detener obra
Sélvame MX, Greenpeace México y CEMDA exigieron a las autoridades federales, ambientales y judiciales ordenar la suspensión inmediata de los trabajos de desmonte y construcción.
Las organizaciones hicieron un llamado a la Semarnat para adoptar una estrategia integral de protección y restauración de la selva maya que permita establecer límites ambientales claros para los proyectos de infraestructura en la región.
“Si Sac Actun colapsa, colapsa la vida en el Caribe”, advirtieron.


