TIXTLA DE GUERRERO, GRO.– La Secretaría de Protección Civil de Guerrero reportó 11 elementos de la policía estatal lesionados cuando, en coordinación con la Policía Federal, impidieron que personas identificadas como normalistas tomaron la carretera que va de Tixtla a Chilpancingo.
La dependencia estatal informó en una tarjeta informativa que los 11 policías lesionados, entre ellas tres mujeres, fueron trasladados al hospital del ISSSTE en Chilpancingo para su atención médica.
Los hechos se registraron ayer a las 8:05 horas, cuando las personas identificadas como normalistas atravesaron un camión de carga tipo Torton y le prendieron fuego, en el nuevo libramiento a Tixtla, a la altura de la salida de los túneles, indicó.
Posteriormente, un grupo de padres de familia se acercaron a los elementos policiacos para dialogar y pedir que les permitiran el paso hacia Chilpancingo.
Sin embargo, los estudiantes empezaron a lanzar piedras y agredir a los elementos de la policía estatal, dejando en un principio a ocho lesionados y cuatro elementos, entre ellos dos mujeres, retenidos por normalistas y golpeados.
“Teníamos pensado tener una actividad, llegar hoy a palacio (municipal) cuando llegamos y, al parecer, desde el día de ayer pusieron un bloqueo por parte de la policía”, que dijo que no les dejarían pasar mientras llevaran cócteles molotov en los buses, dijo un estudiante que no quiso identificarse.
Una comitiva de padres salió a negociar con los agentes pero, ante su negativa, unos 200 estudiantes encapuchados incendiaron un camión de refrescos que habían tomado el lunes y empezaron a lanzarles cócteles molotov y petardos y los policías respondieron con gases lacrimógenos.
Durante unos minutos, los estudiantes retuvieron también a dos policías, pero poco después los liberaron.
Las protestas violentas se han intensificado en Guerrero cuando se acerca el primer aniversario de la desaparición de los 43 estudiantes, que fueron atacados por policías de Iguala coludidos con narcotraficantes la noche del 26 de septiembre de 2014 mientras tomaban autobuses para una protesta.
La fiscalía ha asegurado que los jóvenes fueron entregados posteriormente al cártel Guerreros Unidos, que los habría asesinado brutalmente y esparcido sus restos incinerados en un río. Esta versión es puesta en duda por los padres de los chicos y por un informe de expertos de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH).


