México, D.F. / Noviembre 20.-
El aire frío les pegaba en la cara. Al salir de una curva, los árboles le abrieron paso a las montañas verdes, majestuosas. El “ruuuun” de sus motocicletas en la carretera y a toda velocidad les erizó la piel y les recordó que pueden ir a donde quieran sin que nadie las violente. Ahí estaba, era la libertad.
Dentro de cascos rosas, con peluches, trenzas postizas o flores dibujadas, pasaron los recuerdos de aquella vez que el desamor las hirió, de un “piropo” vulgar que las ofendió, de un “tu no sabes porque eres mujer” o el “si se viste así es porque algo anda buscando” o bien, de una cachetadita como muestra de amor profundo.
Pero así como llegaban a la memoria, cada vez que ellas aceleraban y veían pasar las líneas blancas que dividen la carretera, se sanaban sus heridas, porque montadas en sus “potros de acero”, nadie las para.
Durante unos 100 kilómetros que recorrieron del Zócalo capitalino a Xochitepec, Morelos, como parte de la Primera Rodada en contra de la Violencia hacia las Mujeres y las Niñas, alrededor de 30 “riders” demostraron que pueden hacer las mismas cosas que los hombres, por lo que exigieron tener los mismos derechos que ellos.
Durante casi dos horas de rodar, los jeans ajustados, las botas altas, las chamarras rosas y las cabelleras rubias, rizadas, trenzadas o entintadas obligaron a los automovilistas a abrirles el paso y hasta tocarles el claxon como símbolo de apoyo. No todos los días se ve a un grupo de mujeres motociclistas en la carretera.
La experiencia, para todas fue la misma: “pasión”, “libertad”, “fortaleza” y el poder de ir a donde quieran.
“GUERRERAS RODANDO”
La cita fue a las 8:30 horas en la explanada del Zócalo capitalino. Ahí se dio el banderazo de salida con la medallista olímpica Ana Guevara, quien contó que desde los 15 años soñaba con tener una moto, pero su papá le dijo que era más barato comprarle una pistola para que se matara más rápido. Luego, el impedimento fue el riesgo que implicaba por el valor de sus piernas en las competencias.
A tres años de conducir dos ruedas, dijo, “sí me chingo a dos o tres cabroncitos que no saben manejar”.
Rebeca García, del comité organizador de la rodada, explicó que el propósito era promover los derechos humanos de las mujeres y exigir su respeto ante la sociedad. “Somos guerreras y lo demostramos rodando”, dijo.
Malú Micher, directora del Inmujeres-DF, recordó que este año se cumplen tres décadas de la declaración del Día Internacional contra la Violencia hacia las Mujeres, derivado del caso de las hermanas Mirabal, durante la dictadura de Trujillo, en República Dominicana.
José Ángel Ávila, secretario de Gobierno, repasó las políticas del gobierno capitalino en favor de las mujeres. Luego, montó también su moto y, junto con mujeres policías motociclistas, escoltó al contingente femenil hasta la caseta México-Cuernavaca.
Y no fue que tuvieran que pagar 86 pesos por ser libres, pero pasando la casete de cobro, para esas 30 mujeres comenzó la producción de adrenalina. Cada una arrancó su motocicleta y acompañadas por sí mismas aceleraron en busca de ese tan anhelado sentimiento: ser libres.

