Monterrey, N.L.-
En una confrontación contra delincuentes de toda índole, muchas veces armados con equipamiento de grueso calibre, ponen a prueba a los encargados de capturarlos y ponerlos a disposición de la justicia.
Ante la lluvia de plomo, no sólo la pericia, habilidad de defensa y ataque al enemigo con las armas largas, te salva, hasta el mismo cargador te permite “volver a nacer”.

Así lo muestran las huellas de la refriega para la desarticulación de una célula criminal que operaba en Zuazua y Ciénega de Flores, al norte de Monterrey.
Un cargador, con el hoyo de una bala de grueso calibre, da cuenta del operativo de alto riesgo del despliegue policiaco montado en domicilios de esos municipios, como resultado de varios meses de labores de investigación e inteligencia encabezadas por la Fiscalía Especializada en Antisecuestros y la Agencia Estatal de Investigaciones.
Milagro, suerte, “no le tocaba”, lo cierto es que el oficial que fue blanco de los maleantes vive para contarlo, gracias a su cargador.


