Monterrey, NL.-
Chelo Gómez se convirtió en niña detective gracias a una ocurrencia de su maestro. Cuando ella le dijo su nombre, el maestro bromeó y preguntó ¿Sherlock Holmes? , entonces cuando supo que se trataba de un señor que resolvía misterios, no dudo en dedicarse a lo mismo.
El escritor Orlando Ortiz ( Tampico , Tamaulipas) nos presenta a Chelo, una niña que vive con su hermano, papá , mamá, abuelito y la perrita “llegosola” , quien quiso emular la profesión del investigador inglés, que adquirió fama por resolver casos difíciles.
El cuento “Los casos de Chelo Gómez “ fue presentado el pasado fin de semana en la Feria Internacional del Libro de Monterrey en su edición 2017.
“No recuerdo con precisión cómo relacioné el nombre de Chelo con Sherlock, pero de ahí partieron las historias que vienen en el libro, que son los enigmas que Chelo Gómez descifra con la ayuda de su hermano menor Guayo y su perrita.
En este cuento, el autor utiliza un leguaje coloquial, pero al mismo tiempo deja algunas pistas para que los lectores también indaguen por su cuenta sobre algunos conceptos, como por ejemplo : cleptómano, ya que en uno de los casos se encuentra un niño con esa manía obsesiva-compulsiva.
“En realidad siempre mi idea para los libros infantiles y juveniles es darle a los lectores entretenimiento, diversión, juego; sembrarles la inquietud , la curiosidad.
“Me doy cuenta que en ocasiones hay palabras que pueden complicársele al niño -o al joven, incluso- y trato de explicarlas dentro del libro, aunque no todas, porque creo que es conveniente que aprendan a buscar en su celular , el diccionario de la Academia de la Lengua Española”, expresó el también autor de “En caso de duda” y “La Violencia en México”.
Reiteró que su intención es que los niños , jóvenes y adultos encuentren entretenimiento en la lectura, pues no pretende moralizar ni imponer sus ideas, y que en el momento de utilizar el lenguaje, toma muy en cuenta el contexto social y del momento en que se desarrolla la historia.
“No trato de ser muy rígido , ni ortodoxo, sino tratar de reproducir el habla para que se sientan los lectores más próximos a los personajes. Y porque además, los lingüistas han dicho que lo de correcto o incorrecto es una idea falsa, porque ya se habla de lo normal y anormal.
“La lengua es algo vivo, cambia pero conserva su fuerza y vigor. Incluso en este libro el abuelo dice : `Calmantes montes, alicantes pintos ´ muchos niños se preguntarán ¿ qué será eso? y tienen la oportunidad de investigar “, añadió Orlando Ortiz.
En “Los caso de Chelo Gómez”, el autor narra las situaciones a las que se enfrenta la niña detective en su entorno familiar, con sus amigas y con los compañeros de escuela.
Un caso en particular trata sobre la diabetes que padece el abuelito, y otras cosas que suceden en el día a día de la vida de toda la familia de Chelo.
“He tratado de recuperar todo misterio entre comillas que encierra la vida cotidiana. Que en muchas ocasiones no nos damos cuenta porque estamos demasiado metidos en el celular, en la computadora, en juegos , etcétera.
“Y no nos damos cuenta si hay una casa abandonada en nuestra colonia, en nuestra calle ; o como el abuelito de Chelo , un diabético que siempre trae dulces y eso que se supone que no puede. Son cosas que encierran un misterio y no nos damos cuenta porque pensamos que si no viene por televisión y celular no cuenta “, señaló.
El escritor tamaulipeco, anunció que habrá una continuación de “Los casos de Chelo Gómez “ para que haya más niños que como ella, se interesen en investigar sobre cualquier cosa que les dé curiosidad.


