Reynosa, Tam.—
En medio de un contexto marcado por recientes hechos de violencia en la ciudad, el obispo Eugenio Lira Rugarcia presidió una misa por la paz desde la Concatedral de Nuestra Señora de Guadalupe, ubicada en la zona centro, donde elevó oraciones por las víctimas y llamó a la unidad de la comunidad.
Previo al inicio de la celebración eucarística, el obispo expresó su dolor por la situación que atraviesa Reynosa, haciendo mención especial del caso de Camila, una joven que recientemente perdió la vida en un hecho violento. La describió como una persona “extraordinaria” que dejó huella al sembrar fe, esperanza y amor entre quienes la conocieron.
“Nos duele mucho lo que ha sucedido. Vemos cómo la comunidad ha respondido solidariamente, pidiendo a Dios por su descanso y agradeciendo el don de su vida”, señaló.

Durante su mensaje, destacó la importancia de mantener la fe y la esperanza, asegurando que, desde la visión cristiana, quienes han partido continúan presentes en la comunión espiritual. Asimismo, hizo un llamado a la reflexión, particularmente dirigido a quienes generan violencia, al señalar que aún están a tiempo de cambiar y recuperar su humanidad.
El obispo también dirigió un mensaje a las autoridades, pidiendo que cumplan con su responsabilidad de garantizar condiciones de vida dignas y seguras para la población, mencionando que la paz es un derecho fundamental y una condición indispensable para el desarrollo social.
En su intervención, insistió en que la construcción de la paz es una tarea compartida que inicia desde lo individual, en la manera en que las personas se relacionan y se expresan entre sí. “Cada uno de nosotros puede ser constructor de paz”, afirmó el obispo.
Cabe mencionar que en punto de las 13:30 horas, las campanas de la concatedral resonaron durante un minuto como un clamor de justicia y paz, en un gesto simbólico al que se invitó a sumarse a toda la comunidad, mientras los fieles elevaron oraciones por Reynosa.


