Reynosa, Tam.-
Son las 5:00 horas y Viridiana Martínez Hernández prepara todo lo necesario para salir a vender gelatinas a la zona centro de la ciudad de Reynosa; entre el aroma de los postres hay un sabor a esperanza de una madre que no se rinde, la meta es reunir dinero para comprar los útiles escolares de sus hijos que en par de semanas regresarán a clases.
Los colores brillantes de sus gelatinas de mosaico, contrastan con sus días grises cuando las ventas no andan nada bien, pero el intento por superarse es más solido que una gelatina.
Por la cercanía de su vivienda, esta mujer vende su producto en el primer cuadro de la ciudad, principalmente en la plaza pública frente al palacio municipal, donde se concentran familias, turistas y uno que otro enamorado.
“Pues a veces son días en que sí nos va bien, normalmente me traigo 17 ó 20 gelatinas por día y vendemos por toda la zona centro, ofreciendo lo que preparo en casa; de repente sí hay días que nos va muy bien, pero a veces vendemos poco”, dijo Viridiana, madre de dos pequeños.
Viridiana Martínez trabaja a contra reloj, ya que las clases están por comenzar y sus niños requieren uniformes y útiles escolares para continuar con su educación primaria, pero al no contar con un trabajo establecido decidió vender gelatinas de mosaico.
“Los niños tienen que ir a la escuela y hay que empezar a comprar útiles y todo eso. Entonces, es lo que me motiva, que mis hijos tengan una mejor oportunidad. Salgo a trabajar con ellos porque igual me da miedo dejarlos solos”, dijo mientras no perdía de vista a sus niños que jugaban bajo la sombra de un árbol.
Relató la comerciante que aprendió a preparar las gelatinas observando a su hermana quien también tenía el gusto de preparar postres para venta, además que es un trabajo en el que puede estar pendiente de la crianza de sus hijos sin dejarlos solos por espacio de muchas horas.
Otra de las metas inspiradoras es contar con un local propio o lugar establecido para vender no solamente gelatinas de mosaico, sino también desayunos, comidas y snacks.
“Mi meta es poner un negocito, me gusta mucho preparar postres y comida.
Entonces, esa es mi ilusión, poner un lugar estable donde yo pueda pues estar vendiendo pero al mismo tiempo cuidar a mis hijos porque nunca me gusta dejarlos solos”, concluyó.




