La ingesta inmoderada de alcohol, los malos hábitos alimenticios y el abuso de las medicinas, son las principales causas para que esta enfermedad se presente.
Reynosa, Tam.-
Cuando en un consultorio médico o una sala de urgencias se habla de un pronóstico de cirrosis, los pacientes deben tomarlo muy en serio, porque es el resultado de un daño crónico hepático causado por una enfermedad prolongada del hígado.
“Es básicamente la inflamación de este órgano, que por lo general está asociada a una mala alimentación, al consumo de bebidas embriagantes, a los fármacos y en algunos casos a las enfermedades ambientales, como virus y bacterias”, mencionó el Dr. Juan Miguel Segura, del Hospital Christus Muguerza.
En relación a los alimentos que pueden causar la cirrosis el médico general por la Universidad Mexico-Americana del Norte (UMAN), y quien realizó su internado en el Hospital Militar de la Cuarta Región de Monterrey, señaló que son todos aquellos que están elevados en grasas.
“Las hamburguesas, las pizzas, los tacos, generan que el colesterol y los triglicéridos aumenten, aunque aquí quiero aclarar un mito, pues el huevo no es una causalidad directa.
“Eso deriva en un malestar general del organismo. Aunque el hígado es un órgano muy noble, llega el momento en el que se produce la esteatosis o hígado graso”, mencionó.
A CAUSA DEL TRAGO
Mientras tanto, cuando se trata de cirrosis por alcohol, el entrevistado comentó que no existe una cantidad en específico para que la enfermedad se presente, sino que eso depende de la sensibilidad del hígado.
“Hay personas que toman más de 10 años, pero otros con seis meses basta para que empiecen con cirrosis y muchas personas mueren”, indicó.
Afirmó que algunos síntomas que puede presentar un paciente con cirrosis son fiebres, ojos amarillentos, hipo y otros signos tienen que ver con manchas en la piel.
“Muchas de estas enfermedades cutáneas se reflejan porque el hígado está inflamado, aunque hay quienes presentan dolor en la espalda”, agregó Segura.
No obstante, añadió que quienes padecieron hepatitis también pueden desarrollar cirrosis.
“Pero ahí ya sería por una infección de virus o bacteria. Se tienen que hacer exámenes para descartar que se haya transmitido directamente a veces de otra persona o causado por transmisión sexual.
“Nosotros clasificamos esta enfermedad como tipo A, B y C. Andan en los ambientes. El primero casi siempre resolutivo y tiene tratamiento, se quita. El B y C, no. Esos últimos sí tienen tratamientos, pero son prolongados, porque estaríamos hablando de un cáncer”, advirtió.
¿Y POR MEDICINAS?
En un tercer sitio aparece la cirrosis provocada por los fármacos, que de acuerdo con el médico, por más sencillos que estos sean pueden causar deficiencia hepática.
“El medicamento así sea más simple como el paracetamol puede provocar una cirrosis. Hay gente que se automedica durante todo un año. Me ha tocado la experiencia de personas que consumen tratamientos contra la migraña, dolor estomacal, pero todos los días y no llevan un seguimiento médico.
“Y están sobrecargando la función del hígado, lo intoxican y eso provoca la cirrosis”, advirtió.
Dependiendo del estadio de la enfermedad el doctor Segura consideró que será el porcentaje de personas que podrán curarse.
“Afortunadamente el hígado es muy noble. Una cirrosis viene siendo como un cáncer, pero de acuerdo con las estadísticas un 50 por ciento puede recuperarse, y el resto fallece.
“Muchas veces estas personas empiezan a tener problemas digestivos. Al no estar funcionando bien el hígado su presión arterial venosa disminuye, entonces en el esófago tenemos una venas y como no está llegando completamente esa sangre, esas venas se empiezan a romper, provocando un sangrado del tubo digestivo alto.
“Es por eso que muchos pacientes que tienen cirrosis empiezan con vómito y sangrado por el tubo digestivo. O comienzan a hacer heces fecales negras. Lo más probable es que esos pacientes con una cirrosis bien marcada vayan a fallecer, tarde o temprano. Si se tratan, puede que resistan un tiempo”, explicó.
DAÑO COLATERAL
Explicó que la cirrosis tiene un efecto en otros órganos y atañe directamente al sistema circulatorio, originando que los pacientes lleguen graves al hospital y empiecen a vomitar sangre.
“No son candidatos a la cirugía, por lo que se tratan de controlar. Se les practica exámenes, una endoscopía; de hemoglobina y una valoración. Si la persona está consciente se le hace una transfusión.
“Normalmente quienes padecen cirrosis si se atienden a tiempo les va bien, si siguen las indicaciones con una buena alimentación también. Pero algunos recaen a medicamentos, el alcohol y sus malos hábitos alimenticios, pues el hígado no tiene una buena relación con la azúcar y las grasas”, subrayó.
Para darse una idea, dijo que el hígado es una bolsa que se lleva en la parte superior derecha del estómago y normalmente tiene un peso de unos 500 a 750 gramos.
El trasplante es una opción para que una persona con cirrosis pueda recuperarse, aunque reconoció que en México no existe una cultura de la donación.
No obstante, el médico mencionó que es mejor prevenir y evitar los excesos.


