La presencia inusual de cocodrilos en calles y colonias de Tampico, Madero y Altamira se ha convertido en una amenaza para la población del sur de Tamaulipas.En menos de dos semanas, autoridades ambientales y de protección civil han capturado al menos 105 ejemplares que salieron de su hábitat tras las intensas lluvias y desbordamiento de cuerpos de agua.
Ante esta situación, el Congreso del Estado solicitó formalmente a la Secretaría de Desarrollo Urbano y Medio Ambiente información precisa sobre la existencia de un posible foco rojo en la región, y qué medidas se han tomado para contener el riesgo que representan estos reptiles en zonas habitadas.
La petición fue presentada mediante un punto de acuerdo por el diputado morenista Francisco Adrián Cruz Martínez, quien advirtió que los avistamientos, algunos de ellos grabados en video y viralizados en redes sociales, generan no solo alarma, sino potenciales escenarios de tragedia.
Tan solo entre el 25 de junio y el 4 de julio, personal de la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa), en coordinación con bomberos y protección civil, capturó y reubicó 105 cocodrilos de pantano (Crocodylus moreletii), una especie incluida en la categoría de “sujeta a protección especial”.
Las capturas se distribuyen así: 25 ejemplares el 25 de junio, 9 el 26, 7 el 27, 28 el 2 de julio, 24 el 3 y 12 más el 4 de julio. Todos fueron trasladados a zonas lagunares de Altamira, alejadas de la población, pero las autoridades reconocen que los avistamientos seguirán en aumento conforme bajan los niveles de agua en calles, canales y cuerpos de agua desbordados.
El diputado advirtió que, si bien las labores de contención han sido efectivas hasta ahora, no existe un plan estructural a largo plazo que evite que los reptiles regresen a zonas urbanas durante cada temporada de lluvias, por lo que urgió al estado a definir una estrategia integral de manejo y control.
“El sistema lagunario del sur de Tamaulipas convive con colonias densamente pobladas. No se trata de alarmar, pero sí de reconocer que la amenaza es real. Basta con un solo incidente para lamentar consecuencias irreversibles”, alertó.


