Ciudad Victoria, Tam.-
Un proyecto científico encabezado por la Universidad Autónoma de Tamaulipas ha logrado articular la investigación académica con la conservación ambiental y el desarrollo económico en comunidades rurales de la sierra de Miquihuana, mediante el estudio, preservación y aprovechamiento sustentable de magueyes mezcaleros.
La iniciativa, desarrollada en el ejido Marcela, es liderada por Jacinto Treviño Carrión, investigador de la Facultad de Ingeniería y Ciencias, quien explicó que el trabajo inició hace más de dos décadas como parte de su tesis doctoral y hoy se ha consolidado como un modelo de vinculación comunitaria “Hemos trabajado desde la germinación de semillas en laboratorio, su crecimiento en viveros universitarios y comunitarios, hasta el trasplante en campo en sitios adecuados para su supervivencia”, detalló el investigador.
El proyecto contempla capacitación sobre recolección responsable de semillas, conservación de la variabilidad genética y el uso de árboles nodriza, como encinos y pinos que protegen a los magueyes durante sus primeras etapas de desarrollo.
Treviño Carrión subrayó que uno de los ejes centrales ha sido enseñar que el maguey no puede sembrarse ni aprovecharse de manera indiscriminada. “No se trata de sembrarlos en cualquier lugar, sino en sitios donde realmente puedan sobrevivir”, explicó, al tiempo que destacó la importancia de respetar los ciclos naturales de una planta que tarda entre 30 y 40 años en alcanzar la madurez.
En paralelo al trabajo de conservación, el proyecto ha permitido que alrededor de 36 ejidatarios del ejido Marcela se capaciten en todo el proceso productivo del mezcal, desde el jimado hasta el envasado, generando beneficios económicos directos para las familias participantes “Antes venía gente de fuera y se aprovechaba porque no sabían el valor del recurso, hoy ya lo conocen y lo venden a un precio justo”, señaló el investigador.
El mezcal producido bajo este esquema ha tenido una alta demanda, incluso en ferias nacionales, con pedidos especiales para eventos familiares y sociales, lo que ha confirmado su viabilidad económica “Hubo gente que hizo filas para comprarlo, otros que encargaron litros para bodas, ahí se dieron cuenta de que sí se puede vivir del recurso sin destruirlo”, relató Treviño Carrión, quien destacó que el proceso es completamente comunitario y ha reducido la dependencia de intermediarios.
El investigador resaltó que uno de los mayores logros del proyecto es la apropiación del conocimiento por parte de los ejidatarios. “A veces me mandan mensajes diciendo ‘ya lo hicimos solos’, y eso es lo más valioso”, comentó.
Finalmente, no descartó que a futuro se pueda proponer la creación de una zona de reserva en la región, con el objetivo de garantizar la protección de este ecosistema único en Tamaulipas y asegurar que el aprovechamiento del maguey continúe siendo sustentable para las siguientes generaciones.
Con información de Italia Soler / El Diario Mx


