Inmersos ya en año nuevo y como suele suceder en sus primeros días, cada persona dedica tiempo elaborando una larga lista de buenas intenciones a las que llama propósitos que son simplemente aquello que pretende cambiar en sí mismo y en su entorno.
En este inicio de año cada uno de nosotros definimos los objetivos y metas que pretendemos alcanzar y que en la mayoría de las veces dejamos tristemente olvidadas, y cómo no, pues con lo cara que está la vida, la inseguridad que padecemos, la incertidumbre económica y laboral y con la amenaza de una confrontación bélica mundial, cualquiera se desanima en el deseo de cumplir los propósitos de año nuevo.
Pero que no nos gane el desánimo y volvamos a los buenos propósitos de inicio de año.
Así es que manos a la obra: por lo que respecta a las relaciones con nuestros semejantes (amigos, familiares, pareja, compañeros de trabajo) hagamos el compromiso de mejorar la comunicación con ellos evitando en la medida de lo posible caer en confrontaciones y conflictos, y si por alguna razón los hubiere, aprender cómo enfrentarlos y la manera de resolverlos.
Sería imprescindible para ello aplicar eficazmente los fundamentos del diálogo y de una buena negociación entendiendo esto como “el proceso por el cual las partes interesadas resuelven conflictos, acordando líneas de conducta, buscando ventajas individuales y colectivas, procurando obtener resultados que sirvan a los mutuos intereses”.
El privilegiar el diálogo y la negociación en cualquier problema que tengamos con los demás, redundará en una mejor manera de evitar malentendidos y conflictos y con ello procurar un ambiente favorable que nos lleven a vivir en paz.
En este 2020 un buen propósito de cada uno de nosotros sería llevar a la negociación y al acuerdo cada problema o diferencia que tengamos con otras personas evitando así conflictos mayores, que en muchas de las veces pueden traducirse en hechos de violencia con sus inherentes consecuencias.
Hagamos lo que sea necesario para atender y en su caso resolver cualquier tipo de conflicto de índole personal y/o familiar, empecemos a negociar y hagamos el propósito de lograr consensos y acuerdos que nos lleven a fomentar la cultura de la paz, que tanto necesita nuestra sociedad.
En este año que inicia tengamos la voluntad de lograr acuerdos o soluciones satisfactorias sobre cualquier divergencia, buscando solucionar el problema en vez de evadirlo.
Con una buena negociación el conflicto se transformará en un extenso campo de ideas y de oportunidades, resolviendo eficazmente desde una simple discusión o mal entendido hasta una grave problemática.
Es tiempo todavía de añadir en nuestra lista de propósitos aquéllos que mejoren nuestras relaciones con los demás incorporando en nuestro quehacer cotidiano, los llamados métodos alternativos de solución de controversias para prevenir y en su caso dirimir problemas.
Es momento para que las autoridades en sus distintos órdenes de gobierno implementen, impulsen y promuevan las acciones necesarias para el uso de los procedimientos alternativos que prevengan y diriman conflictos.
Es importantísimo que los gobiernos prioricen en su agenda de seguridad la implementación de los métodos alternativos como son el diálogo, la negociación, la conciliación y la mediación para alcanzar uno de los principales propósitos de los ciudadanos, vivir con paz y tranquilidad.


