‘En México, el racismo es tan fuerte como en Estados Unidos’: Navarrete

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Monterrey, N.L.-

Federico Navarrete es contundente: los mexicanos somos racistas, pero nos escudamos en la careta de la historia mestiza para ocultar esta realidad.

El investigador e historiador refiere que mientras en Estados Unidos, por ser tan evidentes las formas del racismo marcadas por la población de raza blanca, en México diversos sectores sociales han adoptado la bandera de víctimas de esa conducta del vecino país.

Autor del Alfabeto del racismo mexicano, libro recientemente presentado en el marco de la Feria Internacional del Libro de Monterrey 2017, Navarrete refiere que aún antes de la creación de México como nación, ya existían muestras de la segregación racial.

Explica: “somos un pueblo basado en la mezcla de razas y culturas, que se acentuó con la llegada de los españoles. El racismo es el desprecio a los otros por ser diferentes en el tono de piel, por la religión, por el nivel socioeconómico, por el lenguaje y las preferencias sociales”.

En pleno Siglo XXI en México los mexicanos marcamos líneas, refiere, que son internas, al despreciar y segregar a quienes son diferentes a nosotros.

El Alfabeto del racismo mexicano, publicado por la editorial Malpaso, se desarrolla en 48 unidades o ejemplos de situaciones en los que mexicanos de distintas latitudes de México, muestran cómo se manifiesta el desprecio para los que no son iguales a ellos.

Navarrete inició como un ejercicio personal la exposición de situaciones extremas de prejuicios sociales de los mexicanos hacia sus pares, a través de su publicación en el portal Horizontal.mx.

De ahí, los lectores y seguidores le empezaron a enviar sus propias experiencias y anécdotas, las cuales fueron acumulándose hasta dar cuerpo a este libro, en donde prácticamente están cubiertas sino todas, las regiones poblacionales del México actual.

“En todas partes de nuestro país hay racismo, ya sea por el color de piel, el origen (etnia) o por el lenguaje. Y si, los mexicanos somos tan racistas como los estadounidenses, pero lo negamos al asegurar que aquí no discriminamos a nadie”.

La realidad, enfatiza Federico Navarrete, es otra, aunque la rechacemos.

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