Villoro analiza la relación entre la medicina y la literatura

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Monterrey, Nuevo León.-

Hace años, Juan Villoro se enfrentó al dilema de convertirse en médico o en escritor, finalmente se decidió por esto último, pero en su obra siempre ha estado presente algo relacionado a la medicina.

El escritor y periodista mexicano participó de manera virtual en el Festival Alfonsino 2020 con el tema “El cuerpo narrado. Medicina y Literatura”, en el que reflexionó sobre la relevancia que ha adquirido actualmente la ciencia debido a la pandemia, el cómo la enfrentamos y el rol de la literatura en todo esto.

“Debo decir que en el plano personal, el tema de la medicina y la literatura me ha tocado muy de cerca porque yo dudé entre ser médico y ser escritor. Cuando terminaba la preparatoria hacía largas caminatas con mi amigo Javier Cara y ambos dudábamos entre ser escritores o ser médicos.

“Hubo una época en que los médicos pudieron combinar la profesión de escritores, como el caso de Antón Chéjov o Mariano Azuela, pero con el tiempo, la carrera de medicina se convirtió en algo tan absorbente que resultaba difícil que alguien pudiera ser ambas cosas, de modo que mi amigo Javier se dedicó a la medicina y yo a la literatura”, recordó.

Mencionó que siempre ha estado rodeado de médicos, pues su abuelo fue médico, su padre estudió medicina, pero se decidió por la filosofía, y su hijo estudia medicina, así que considera que habla con amplio conocimiento de causa.

“La literatura tiene que ver con la medicina en la medida en que trazar a un personaje implica hacer un diagnóstico, conocerlo de cerca, tratar entrar en su vida íntima. Todo el mundo puede tener una vida pública o social, pero esa vida secreta, íntima que llevamos todos nosotros, sólo puede ser conocida por alguien que la indague en proximidad, como es el caso del escritor.

“Y cuando vamos al médico, externamos una serie de opiniones que no necesariamente le decimos a todo el mundo, pero que tiene que ver con nuestro organismo; entonces el escribir y practicar la medicina trata de establecer diagnósticos, es decir, de ver cómo una persona puede padecer un síndrome, o puede tener un tipo de afección; la medicina se concentra en las afecciones físicas y la literatura a las afecciones mentales”, argumentó el autor de “El testigo”, “Dios es redondo”, “Arrecife”, por mencionar algunas.

Señaló que la literatura ha dejado un registro de cómo en el pasado la población enfrentaba el encierro debido a la pandemia que les tocó vivir en su época.

“En el caso de las epidemias, podemos pensar en Sófocles, a milenios de distancia de nosotros, y que escribe Edipo en tiempos de la peste; podemos pensar en el Renacimiento Italiano y acudir a Bocaccio; es más, las historias de El Decameron, ubicadas en tiempos de la peste, ocurrieron un poco antes de lo que consideramos que es el Renacimiento.

“Y una historia de 10 personas, que agobiados por la epidemia, deciden refugiarse en un jardín y contar durante 10 días, cada uno de ellos, 10 historias, se reponen del aislamiento y del aburrimiento, es decir, del tedio de estar en cuarentena, contando historias, que es un poco lo que estamos haciendo nosotros hoy en día”, refirió.

Mencionó otras tres novelas como ejemplos: “Diario del año de la peste”, de Daniel Defoe; “La Peste”, de Albert Camus, y “El amor en los tiempos del cólera”, de Gabriel García Márquez .

Como escritor, Juan Villoro también ha hecho su aportación en este sentido, ya que ha tratado sobre temas relacionados con la medicina y especialmente sobre la epidemia H1N1, la influenza que tuvo su principal brote en México en 2009.

“Yo escribí una novela hace tiempo, que fue mi primera novela, ‘El disparo de Argón’, que tiene que ver con la medicina, y una de las virtudes de escribir literatura, es que puedes tener una existencia en donde tú de manera supletoria asumes otros destinos, y entonces si te hubiera gustado ser médico, puedes hacer una novela de médicos.

“El disparo de Argón se ubica en una clínica de oftalmólogos, el título tiene que ver con una expresión técnica que es cuando se dispara un rayo láser a una retina para soldarla; y por otro lado, cuando fue la epidemia de la influenza H1N1, escribí una muy larga crónica que se llama ‘La angustia de la influenza’; entonces, sí me he ocupado de esos temas”, puntualizó.

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