México, D.F.-
En 1968 México se convirtió en el primer país de Latinoamérica en organizar unos Juegos Olímpicos y junto con ello el inicio de una nueva era en el desarrollo de la raza negra en competencias internacionales.
Las criticas por organizar una justa olímpica en un país en vías de desarrollo fue contundente, el riesgo de correr problemas de salud por la altitud de la Ciudad de México era un tema del que los atletas hablaban a diario, sin incluir la polémica que se generó a partir del movimiento estudiantil del 2 de Octubre, que culminó con una masacre de jóvenes en la Plaza de las Tres Culturas de Tlatelolco.
El inicio de los Juegos Olímpicos marcó diferencia desde el primer instante: Enriqueta Basilio se convirtió en la primera mujer en encender el fuego olímpico, el análisis antidopaje se hacia presente en cada una de las competencias, además de que llegaron records imposibles de olvidar, como el del norteamericano Jim Hines quién paró el cronómetro en 9. 90 segundos en los 100 metros.
Uno de los momentos que marcó la historia del deporte en estas olimpiadas, fue cuando los atletas norteamericanos de raza negra recibieron sus medallas en el podio mientras levantaban el puño cerrado en protesta por la discriminación en su país, como una demostración del “Black Power”.
La reina en 1968 fue la gimnasta checa Vera Caslavska, sus cuatro medallas de oro y dos de plata hablan del rendimiento que esta joven regaló al público mexicano, además de que su novio, el corredor de los mil 500 metros, Josef Odložil, y ella decidieron contraer matrimonio en México, en la Catedral metropolitana.
La clausura de estas Olimpiadas estuvo llena de sabor mexicano: 600 mariachis y 8000 sombreros se fusionaron para cantar el himno a la alegría.

